Mientras el pelotón de los favoritos se desentendía de la Clásica de Almería, cuatro corredores se preparaban para un sprint entre inexpertos. Allí, en el kilómetro final, estaban Giusseppe Muraglia (Acqua&Sapone), Eduard Vorganov (Karpin Galicia),Vicente Ballester (Fuerteventura Canarias) y Juan Olmo (Andalucía). Tres equipos españoles y uno italiano. Para los primeros, la victoria hubiera supuesto un hito; para el transalpino, un trámite. Y así fue. Muraglia, en un sprint al que todos llegaron vacíos, fue el mejor. Pese a rarezas como Freire, Flecha o Valverde, el ciclismo español no sabe de clásicas.
La prueba estuvo marcada por los continuos cortes desde el inicio. Tras la segunda ascensión de la jornada, al Alto de Las Hortichuelas, se formó un grupo en cabeza con trece corredores, entre los que se encontraban Iñigo Landaluce -la de ayer fue su primera carrera del año-, Joan Horrach y David Millar, que fueron capturados en Campohermoso.
Otra vez Landaluze
Landaluze insistió. Tras la subida a Lucainena de las Torres, el vizcaíno del Euskaltel-Euskadi y Ramón Troncoso tomaron unos metros. Luego se les unieron Juan Olmo, Masciarelli, Carlos Sastre, David de la Fuente, Horrach, Danilo Napolitano, Vorganov, Ballester, Muraglia y José Luis Elías.
El pelotón se frenó a falta de 30 kilómetros, tras una confusión en una rotonda que le llevó a perder el ritmo. En el grupo delantero, saltaron Vorganov, Olmo, Ballester y Muraglia. Ellos alcanzaron la meta de la Avenida Federico García Lorca. Intentaron irse por turnos Vorganov, Ballester y Olmo. Y ganó Muraglia, un italiano sin apenas palmarés. El pelotón llegó a casi 14 minutos.