Nadie se esperaba una derrota contra el hasta ayer colista, un grupo que durante los primeros minutos del encuentro ni siquiera se dejó notar. Durante la semana, el vestuario del Athletic habló de una «final con todas las letras», de apelar al «orgullo» para tumbar al Nástic, de una victoria «imprescindible»... Todas esas palabras, esos buenos deseos, saltaron por los aires en San Mamés. Enunciados vanos. El grupo rojiblanco sucumbió, con una mala imagen, frente al conjunto catalán y perdió una gran oportunidad para huir del descenso. De nuevo a la penitencia. Y cada vez queda menos tiempo, trece jornadas, para abandonar esa plaza maldita. «Me duele la derrota. No el cómo. El porvenir está oscuro», admitió un cabizbajo José Manuel Esnal.
Y tanto. Es cierto que la salvación, el Celta -próximo rival-, sigue a un punto, pero las sensaciones plasmadas por los bilbaínos dejaron mucho que desear. Aunque Mané rechazó que el de ayer fuese el «peor» choque del Athletic desde su llegada al banquillo en el mes de diciembre, sí aceptó su malestar por lo plasmado por sus efectivos sobre el césped. «Hemos vuelto a cometer los errores de principio de temporada. Y eso no me ha gustado nada», recriminó el técnico.
De la misma manera, Mané estuvo severo con la falta de claridad de ideas mostrada por los futbolistas en algunas fases del encuentro. En cierto modo, los locales se quedaron secos, ya que siempre buscaban 'dañar' al rival de la misma manera: balones aéreos. «Nos hemos ofuscado y nos ha faltado criterio», admitió el técnico encartado.
En su doloroso análisis, el de Balmaseda señaló a un instante concreto como punto de inicio de la debacle protagonizada por el Athletic: la diana de Javier Portillo. A partir de ahí, Mané reconoció que su equipo perdió el norte, se quedó sin argumentos para hacerse acreedor a los tres puntos tan necesarios. «Ese gol ha pesado bastante. Nos hemos ofuscado. El palo del gol ha acelerado la ansiedad y nos ha pesado. No hemos tenido claridad», lamentó el técnico, que observó falta de «malicia» en los balones diagonales que buscaban el área de Albano Bizarri.
Un portero que veía cómo los bilbaínos se acercaban a sus dominios con asiduidad. Al contrario que sus compañeros. Y eso también le dolió a José Manuel Esnal. «Han llegado tres veces y nos han hecho dos goles y podían haber hecho otros dos», apuntó. El Athletic, en cambio, hizo lo opuesto. Muchos arreones, pero con escaso fundamento. «Nosotros hemos llegado 80 veces y tampoco hemos sabido sacar producto de la superioridad numérica para mover la pelota rápida por la banda», resumió Mané la escasa efectividad rojiblanca.
Pero había que mirar al futuro. El técnico, que lamentó la gran cantidad de bajas que tiene, no va a tirar la toalla y se agarró a los números. Optimismo. «Quedan bastantes puntos por delante, 39, pero vamos a sufrirlos», lanzó el entrenador con la esperanza de dar ánimos a la afición. Y Mané, que entendió la «decepción» del público, urgió a sus jugadores a efectuar una autocrítica. «Espero que saquemos las tripas, veamos en qué situación estamos y reaccionemos. Hay que hacerlo ya», reclamó.
PACO FLORES
«Hemos demostrado orgullo y dignidad»
El técnico del Nástic alabó en todo momento a sus jugadores. Se le notaba contento, sobre todo por el ímpetu mostrado a pesar de lo complicada que tienen la salvación. «La permanencia sigue estando lejos, pero el equipo ha demostrado que tiene orgullo y dignidad. No es fácil ganar en un campo como San Mamés. La entrega ha sido excelente y fruto de ello ha llegado esta victoria. No vamos a arrojar la toalla», proclamó el catalán.