El navegante suizo Bernard Stamm llegó ayer a Norfolk (EEUU) meta de la segunda etapa de la Regata Velux-5 Océanos, con casi 3.000 millas sobre el segundo clasificado, el japonés Kojiro Shiriaishi, unas 4.500 en relación al tercero, el vasco Unai Basurko, y más de 5.000 con respecto a los dos últimos, el neozelandés Graham Dalton y el inglés Sir Robin Knox-Johnston. Con esta llegada triunfal el suizo repite victoria parcial y cierra por triunfos las dos primeras etapas de esta circunnavegación del planeta a vela en solitario con escalas, que ya ganara en la anterior edición.
ShirIaishi mantiene cómodamente la segunda plaza, mientras que Unai Basurko se afianza a cada jornada que pasa más en la tercera. El vasco ha acertado con la ruta y navega sin problemas con casi 600 millas de adelanto sobre Dalton y Knox-Johnston que continúan con su pelea por evitar la última posición.
Stamm refuerza cada día que pasa su casi aplastante dominio y con su incontestable triunfo en la segunda etapa deja claro que el vencedor de esta más que exigente competición tiene ya nombre si algo ajeno al rendimiento mostrado hasta ahora por 'skippers' y contrincantes no lo impide.
El patrón del Open 60 'Cheminées Poujoulat' completó las 15.725 millas de navegación entre Fremantle (Australia) y Norfolk (Estados Unidos) en 48 días, 22 horas y 59 minutos
Tras su llegada a la costa estadounidense, a pie de muelle, Stamm se manifestó «muy feliz por ganar y muy feliz de ser capaz» de lograr lo que planeó «hace tiempo». «Sucedió todo tal cual lo había previsto», se congratuló.
Mantener la motivación
No obstante, aseguró mantener aún la motivación para no perder en la tercera y ultima etapa de la regata, Norfolk-Bilbao, lo ganado hasta ahora. «Todavía estoy motivado. Aún queda regata y tengo que navegar con cuidado porque todavía podría hundirme. Ya no queda mucha competición, pero todavía tengo que terminar si quiero ganar», asumió.
Sobre lo que ha dejado atrás en el recorrido desde Australia, Stamm recordó que «el Cabo de Hornos ha sido muy duro» y que no le gustan las calmas ecuatoriales, los temibles 'Doldrums'.
«No me gusta Hornos, y tras ese lugar, lo más difícil es la zona de calmas ecuatoriales, un sitio muy complicado para navegar. Odio los 'Doldrums'. En ellos llueve todo el día. Es un gran problema. He tenido un montón de dificultades con el piloto automático, las velas, etc. Ha sido una etapa larga», añadió.