Lunes, 5 de marzo de 2007
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Un joven de 23 años muere al recibir un navajazo en unas galerías de bares en Bilbao
Detienen al presunto homicida, de 21 años, y a su cuñada como cómplice en un local de Zorroza
Un joven de 23 años muere al recibir un navajazo en unas galerías de bares en Bilbao
CADÁVER. Una sanitaria aguarda al levantamiento del cuerpo de Aitor en las galerías Omega de Zorroza. / LUIS CALABOR
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Zorroza amaneció ayer conmocionada por el trágico suceso. Aitor M.M., un joven de 23 años domiciliado en Barakaldo, murió de madrugada al recibir una puñalada en el pecho a las puertas de un bar de copas del barrio bilbaíno. El incidente tuvo lugar en las galerías Omega, una zona de ocio ubicada en la calle Fray Juan. Hacia las 5.25 horas, otro joven le clavó una navaja tras mantener una discusión. La Ertzaintza no tardó en detener al presunto homicida, J.L.L.G., de 21 años, que se había refugiado en el interior de un local perseguido por varios amigos del fallecido.

La cuñada del supuesto autor del crimen -M.C.C.R., de 40 años- también fue arrestada. Está acusada de encubrirle e intentar deshacerse del arma homicida. Al parecer, la mujer trabajaba de camarera en el establecimiento hostelero donde se refugió. Nada más cometer el mortal apuñalamiento, J.L.L.G. le entregó la navaja y su cómplice la escondió detrás de una máquina tragaperras. Según informó el Departamento de Interior del Gobierno vasco, el detenido presentaba restos de sangre en su ropa y fue identificado por testigos presenciales.

El caso llega en pleno debate sobre la violencia nocturna en la capital vizcaína. Ante la multitud de sucesos de este tipo, el alcalde, Iñaki Azkuna, declaró públicamente la denominada 'guerra al navajero'. Desde hace más de un año, agentes de la Policía local y la Ertzaintza vigilan más estrechamente diferentes zonas de copas bilbaínas. A pesar de los esfuerzos, los incidentes no cesan.

En Zorroza, todo comenzó con una disputa verbal en el interior del bar 'Coopy'. Enseguida, se fraguó una multitudinaria pelea en el exterior. Un particular telefoneó a la Policía autónoma para alertarles de la trifulca. Varias patrullas se desplazaron al lugar de los hechos y localizaron a un joven tendido en el suelo. Estaba herido de gravedad. Dos amigos se esforzaban por reanimarle, mientras su compañera sentimental rompía a llorar. Hasta el final, la mujer siguió la escena arrodillada, «entre constantes gritos y lamentos», tal y como narró un testigo.

Una ambulancia de Osakidetza se trasladó a la galería. Cuatro sanitarios practicaron al herido la reanimación cardiopulmonar. Otra ambulancia municipal le prestó apoyó logístico. Durante 40 minutos, Aitor M.M. se mantuvo con vida. Poco después de las seis de la mañana, el joven fallecía debido a la gravedad de la puñalada.

Disturbios

En ese período de tiempo, los disturbios se sucedieron en la galería. La Ertzaintza tuvo que cargar incluso contra un grupo de jóvenes para controlar la situación. Según relataron fuentes de la investigación, los ánimos estaban «muy encrespados». Gritos, vasos y móviles rotos, sangre en el suelo, sillas de plástico destrozadas... La zona más cercana a la N-634, a su paso por la arteria principal de Zorroza -la travesía Fray Juan-, parecía un auténtico «campo de batalla». Furgonetas de antidisturbios aguardaron en las inmediaciones por si hubiera sido preciso intervenir.

Las pesquisas iniciales llevaron a los agentes al interior del local. Era uno de los pocos que aún permanecía abierto en ese instante. Tras identificar a todas las personas presentes, peinaron cada rincón del bar. Desde el principio, un joven que vestía camiseta rosa, pelo corto y pantalón vaquero era el único sospechoso. Pronto se hallaron pruebas para inculparle, por lo que fue detenido en el mismo lugar de los hechos junto a su cuñada.

Al hombre, J.L.L.G., se le imputa un delito de homicidio y a la mujer, de encubrimiento. Ambos fueron trasladados a la comisaría de Deusto, donde al cierre de esta edición permanecían para prestar declaración. Interior confirmó que, una vez concluidos los interrogatorios, serían puestos a disposición judicial. La Ertzaintza mantiene abierta la investigación para aclarar los hechos. El cuerpo de Aitor M.M., por su parte, fue trasladado por orden judicial al Servicio de Patología Forense de Bilbao.

Militar de profesión, la víctima residía en el distrito baracaldés de Cruces. De hecho, las galerías Omega -la zona en la que perdió la vida- no se encuentran muy lejos de su domicilio. «Se puede llegar a pie. Por eso viene bastante gente de este barrio de Barakaldo», comentaban ayer vecinos de Zorroza. Aitor acudió junto a un grupo de amigos. Nadie podía prever que allí encontraría la muerte.

 
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