Carmen María Toro, la ex esposa del minero Emilio Suárez Trashorras, es la única mujer imputada en el macrojuicio del 11-M que se está celebrando en la Audiencia Nacional. Ayer rompió por primera vez su silencio desde que fue detenida en junio de 2004. Lo hizo en una entrevista en 'El Comercio', en la que defiende su inocencia y la de su hermano Antonio y muestra su comprensión con las víctimas.
-¿Es consciente de que muchas personas la odian porque la consideran traficante de explosivos?
-Supongo que sí. Yo sé que la gente tiene un concepto de mí que es el que se ha venido publicando sin preguntarme y sin conocerme.
-La imagen es la que se deduce del escrito de acusación de la Fiscalía, que le pide cuatro años de prisión.
-Yo, que no sé nada de leyes, sé que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, y eso, en este proceso, no se está respetando.
-Las víctimas creen que debería pagar con 38.000 años de cárcel.
-Las víctimas están dolidas. Entiendo su sufrimiento, pero no buscan la verdad; sólo quieren ver ahí culpables. Yo las comprendo; si me hubiera pasado a mí algo similar no habría sido tan civilizada, pero lo importante es conocer la verdad.
-¿Y cuál es la verdad?
-Ya lo dije todo en el juicio. No participé en nada. Estuve un par de veces en Madrid más preocupada por comprarme dos camisetas diferentes a las que te puedes comprar en Avilés que de lo que hablaba Emilio. Soy una persona normal. Me considero una niña. Como quien dice estoy sin criar.
-¿Dónde conoció a Trashorras?
-Un fin de semana. Durante tres años fuimos novios; luego vivimos juntos, y después nos casamos.
-¿Fueron sus amigos a la boda?
-No, se lo prohibí. No fueron ni los de Avilés, ni ningún moro. Era una boda familiar e íntima y no quería que asistiera 'gandaya'.
-¿Por qué considera que los amigos de su ex marido eran gentuza?
-Porque siempre andaban tirados por la calle, sin hacer nada. No era gente normal con un trabajo y esas cosas. Claro, él estaba jubilado y tenía mucho tiempo para estar por ahí haciendo lo que quisiera.
-Él reconoció en el juicio que llevaba una doble vida. ¿No sabía nada de los negocios de su ex marido?
-Andaba todo el día por ahí y yo tenía un trabajo de nueve horas y una casa que mantener. Sabía que andaba con algo de hachís. Una cosa es saberlo y prohibírselo y otra cosa participar en ello. Le preguntaba y siempre me decía lo mismo: 'No, vida, que no es así'. Sin embargo, siempre discutíamos por ese tema. Sus amigos saben bien que le echaba de casa y durmió más veces fuera que dentro.
-¿Se siente engañada?
-Por lo que he oído en el juicio, sí. En todos los sentidos.
-Pero también dijo que creía en él...
-Sí, la verdad es que pienso que Emilio no ha podido hacer algo así.
'La mano en el fuego'
-¿Y su hermano, Antonio Toro?
-Pongo la mano por él. Si mi hermano es hombre para traficar con hachís lo es para reconocerlo, pero que no le quieran culpar de nada más porque es mentira. A mí siempre me quiso dar mejor vida. Cuando éramos pequeños mi padre tuvo un accidente laboral y estuvo dos años en el hospital. Lo pasamos mal económicamente. Toñín siempre me cuidó. Es más, me pagó mis estudios de Estética y Peluquería y me daba todo lo que quería.
-¿Por qué cree que hay testigos y confidentes que aseguran que su hermano les ofreció explosivos?
-Por protagonismo. La gente se vende por dos duros. Los hay que incluso han escrito un libro. Yo nunca haría eso; si hablo ahora es gratis y porque quiero cambiar la imagen que hay de mí.
-Algunas denuncias son de 2001 y no tienen nada que ver con el 11-M.
-Bueno, eso es lo que dice una cinta que apareció tirada por ahí en un monte o no sé dónde. Algo tan importante para la Policía no se pierde así como así. A lo mejor la grabaron después y así 'tenemos' más protagonismo.
-Usted criticó la sentencia del 'caso Pipol', que les condena a ambos por tráfico de explosivos.
-Sí, es improcedente que el fiscal José Perals esté sentado con los fiscales del 11-M. La sentencia de 'Pipol' surgió a raíz del 11-M, y ahora la del 11-M se basará en la de 'Pipol'. Hasta un niño de dos años lo sabe.
-¿Qué pensó la mañana del 11 de marzo de 2004?
-Estaba trabajando. Lo escuché por la radio y rápidamente vinieron otros compañeros a escucharla. Después, nos fuimos a ver las imágenes de la tele. Me pareció algo irreal. Horrible. Yo estuve en las manifestaciones del 11-M en la plaza del Ayuntamiento de Avilés.
-¿A partir de ese día notó algo raro en Emilio?
-Nada de nada. Y tampoco me hizo ningún comentario.
-¿Y qué pensó cuando detuvieron a su ex marido?
-Le llamaron y fue a Comisaría. Pregunté qué pasaba y me dijeron «vete pa'casa que va en un rato». Me acosté y a la mañana siguiente no estaba. Fui a buscarle y me dijo: «Vida, me llevan para Madrid, pero quieren que firme un papel que dicen que es un seguro de viaje». Le dije que no firmara y me fui a buscar a su abogado. No sé qué más pasó, pero firmó y ese papel era su detención. Estuvo incomunicado y ya no volví a estar con él.