La cita es a las 11.30 horas en la Avenida de la Paz con Santos Ascarza. Allí, un grupo de 20 personas, tal vez 30, conversan animadas. Entre ellas distinguimos una figura familiar. ¿Ah sí! es el fantasma del Convento de Madre de Dios, que prometió personarse en todas las actividades previstas por la plataforma vecinal '¿Y a ti... qué te importa?'.
Nuria Bazo, una de las organizadoras, se sube a un banco con el fantasma y explica al público el porqué de su acompañante y de esta actividad. Algunos curiosos se suman a la iniciativa ante el sinuoso movimiento del ente blanco, algo que se repetirá a lo largo de todo el recorrido.
Las voces del historiador Jesús Martínez y de Federico Soldevilla, de la Asociación de Amigos de La Rioja, son las encargadas de explicar el recorrido por la arquitectura de Fermín Alonso, uno de los tres paseos organizados por la plataforma.
La primera anécdota llega en el punto de partida del camino. Soldevilla nos pide que nos imaginemos el Castillo Dolores, derribado en los años 60, para contarnos que su constructor fue nada más y nada menos que Pedro Ramírez, el abuelo del director del diario El Mundo, Pedro J. Pues bien, a tan ilustre ancestro le pusieron una multa de 75 pesetas por empezar la obra del Castillo sin la licencia correspondiente.
Después de este inciso, la visita continua por Avenida de la Paz. En el número 48 encontramos un edificio de Fermín Álamo, en el que están visibles todas las características de la impronta constructiva que este logroñés dejó entre los años 1924 y 1936: grandes ménsulas (soportes bajeros), miradores, varios cristales para poder poner distintos colores y la estructura de semisótano, entreplanta y viviendas.
Otros elementos constructivos propios de Álamo son el esgrafiado, la cerámica, el hormigón armado y el herraje modernista, también visibles en los números 50, 44, 38, 36, 34, y 32 de Avenida de la Paz y en los 14, 31, 33, 16 y 18 de Avenida Doce Ligero. Unos edificios en los que, «a falta de ayuda municipal», no hacen trabajos de recuperación, sino «de subsistencia», critica Soldevilla.
Cerámica y toros
La visita continúa ante el Servicio Doméstico, construcción que comenzó Fermín Álamo y terminó Agapito del Valle tras su muerte. La siguiente parada es dentro del austero Colegio Escolapios, en el comedor. El suelo que tantos zapatos pisan y las paredes donde tantos niños se apoyan son, en realidad, una obra de arte de la cerámica del arquitecto riojano.
Por último, Jesús Martínez se detiene en la esquina de Doce Ligero con Manzanera para explicar la historia de la plaza de toros que construyó Álamo en 1915 y que se derribó en 2000 por unas «más que cuestionables razones». La visita, como no, terminó en el Convento de Madre de Dios, donde el fantasma volvió a su casa.