Martes, 6 de marzo de 2007
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Una banda organizada revienta siete empresas en el polígono de Gojain
La Ertzaintza sospecha que se trata de un grupo «profesional» de albanokosovares
Una banda organizada revienta siete empresas en el polígono de Gojain
BUTRÓN. Los ladrones abrieron un boquete en la pared de una nave para inutilizar la alarma. / I. AIZPURU
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«Conocían el pabellón al milímetro y las alarmas no han servido para nada. Ha sido como un robo de película, estamos alucinados», comentaban ayer anonadados diversos trabajadores de Gojain. Y es que una banda organizada ha asaltado en una sola noche siete empresas del polígono industrial ubicado a 12 kilómetros de Vitoria.

Los ladrones, que según fuentes policiales actúan de una forma «profesional», sortearon todos los sistemas de seguridad y llegaron a destrozar varias paredes para evitar los sensores de movimiento. Una vez dentro, se llevaron ordenadores portátiles, cámaras digitales y unos 12.000 euros en metálico. La Ertzaintza confirmó ayer que sospecha que los autores puedan ser «albanokosovares con conocimientos militares».

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del miércoles al jueves de la semana pasada en el número 11 de la calle San Blas, la principal arteria del polígono. Todas las empresas saqueadas forman parte de un mismo bloque de fábricas y oficinas que comparten un mismo techo. La banda se encaramó desde la calle al tejado metálico, situado a unos ocho metros de altura, y después seccionó la chapa en varias ocasiones para ver el interior de las empresas y entrar en ellas. «Todavía no entiendo cómo subieron, cómo entraron y, sobre todo, cómo consiguieron volver a salir por el agujero. Tuvieron que utilizar arneses o algo parecido», apuntó uno de los responsables del taller de maquinaria Mautín.

«A hachazos»

Los 'cacos' demostraron una habilidad «extraordinaria» para esquivar las alarmas, según los afectados. En algunos casos evitaron los sensores de movimiento, saquearon las oficinas y se marcharon. En cambio, en otros pabellones la banda derribó paredes por la fuerza para llegar a las cajas eléctricas que controlaban la seguridad, que destrozaron a golpes. Es el caso de la firma Mautín. En la distribuidora Dysa ocurrió lo mismo. «Es impresionante, parece que las han reventado a hachazos. Mira qué cortes en la chapa», relató la propietaria, Azucena Arroyo.

Empresarios afectados exigieron ayer «más vigilancia policial» porque «esto puede repetirse».

 
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