Cerrada la 'era Perasovic', la vida continúa en el Baskonia. El calendario impone su ley y el conjunto azulgrana aparca posibles nostalgias o tribulaciones ajenas a lo que acontezca en la cancha. Ajusta su arsenal para ser protagonista de una gran noche de baloncesto ante un grande en horas bajas como visitante, el Maccabi. En el seno de la entidad vitoriana, Velimir Perasovic es pasado, historia ilustre. Nada más y nada menos. Natxo Lezkano toma las riendas con pleno mando en plaza hasta nueva orden. Asunto zanjado para el club, de momento.
En un Fernando Buesa Arena abarrotado y que colgará hoy el cartel de 'no hay billetes', el TAU arranca la segunda vuelta del Top 16 con un objetivo fijo. Ambiciona una victoria que le convierta en monarca sin oposición del Grupo D. De producirse, el liderato quedaría amarrado a falta de dos encuentros por jugar. La situación sería entonces perfecta. Una buena dosis de tranquilidad después de las convulsas jornadas previas y la clasificación directa para las series de cuartos con la ventaja de campo a favor.
Para el historial del club vitoriano supondría la primera vez que logra el escalón más alto de grupo en el Top 16 desde la instauración del actual sistema de competición. Hace tres temporadas, semejante condición le mandaría directamente a la 'Final Four'. Ahora, le quedaría pasar la criba de cuartos, la misma que le puso en las dos anteriores campañas en las citas de Moscú y Praga.
Plusmarca como local
Por otra parte, al TAU se le presenta la ocasión de colocar una nueva plusmarca histórica de imbatibilidad como local en la euroliga. 25 partidos suma ya sin hincar la rodilla ante su público y hoy puede ser una noche adecuada para conseguir el récord. Además, sus dos recitales recientes ante el Lottomatica y Unicaja hablan de un Baskonia que va modelando con más efectividad su juego y en franco proceso de evolución tras las curvas bacheadas de principio de año.
Dispuesto a tratar de desbaratar el plan baskonista, el Maccabi llega a Vitoria obligado a un triunfo que le mantenga de pie en el 'Top 16'. Sin la grandeza ni el carácter intimidatorio de antaño, el plantel hebreo se siente quizás perdido en las comparaciones con buena parte de sus versiones pretéritas, pero mantiene aún las suficientes dosis de calidad como para hacer un roto a cualquiera. El pívot Nikola Vujcic comanda el juego de una plantilla sometida a constantes críticas en su tierra y poco fiable lejos de 'La Mano de Elías'. Aun así, mucho cuidado. La elástica macabea todavía pesa en el concierto europeo.