Mercedes Milá se ha coronado de laurel con el reportaje que 'Diario de ' ha dedicado al maltrato de niños en una guardería madrileña. Todo el mundo habla del programa en cuestión y de sus inapelables imágenes, tomadas con cámara oculta. Ahora el asunto ha llegado a los tribunales, que han impedido a Telecinco volver a emitir el reportaje. El programa se emitió en la medianoche del martes pasado, 27 de febrero. Pese a lo tardío de la hora, sobrepasó el millón y medio de espectadores y tuvo una excelente cuota de pantalla: el 22,4%. Es decir, que lo vio mucha gente. Mucha menos, sin embargo, de la que lo ha comentado después. La tele se beneficia de un 'efecto multiplicación' que permite decir, en este tipo de situaciones, que 'todo el mundo' ha visto algo, y aquí ese 'todo el mundo' incluye tanto a los espectadores reales como a esos otros millones de personas que han recibido la noticia porque se lo han contado en el bar o en la cola de la panadería.
Como quien más y quien menos tiene un hijo en una guardería, o conoce a alguien que lo tiene, la alarma cunde. ¿Es malo que cunda la alarma? Según. Es malo si en realidad no hay nada alarmante, pero es muy bueno y hasta muy necesario si el hecho en sí mismo merece suscitar alarma. Este es el caso. Respecto a la suspensión de una nueva emisión del programa, es algo que tiene bastante sentido desde el punto de vista jurídico: si hay ya denuncias en marcha, saltan sobre el tapete cuestiones singulares como la protección de la identidad de las víctimas o, también, la protección de los propios acusados. El desenlace lógico de un programa como este es llevar el asunto al juzgado; una vez aquí, las togas mandan.
En la sociedad queda el debate sobre las guarderías, sus usos y abusos y, más allá, el imprescindible debate sobre la educación de los hijos en una sociedad que ha delegado demasiadas cosas en el sistema. Y a los profesionales nos queda el debate sobre la 'cámara oculta'. Pocos días antes de este 'Diario de', la Fundación COSO organizaba en la Ciudad de la Justicia de Valencia una sesión de trabajo sobre los desafíos éticos y jurídicos del uso informativo de la cámara oculta. Los padres de los niños de esa guardería lo tendrían clarísimo.