El presidente de la Asociación de Concejos de Álava (ACOA), Javier Argote, y representantes de juntas administrativas que integran los ayuntamientos de Ribera Alta e Iruña de Oca explicaron ayer en las Juntas Generales los problemas que les ha ocasionado la nueva 'legua del rey'. Con el cambio de trazado, los 2.000 vecinos de estos municipios se ven obligados a dar más rodeo que antes para acceder a la N-1 y dirigirse a Vitoria o Burgos, dado que ya no existe un acceso directo desde Manzanos y el enlace más cercano se encuentra en La Puebla de Arganzón. La vieja N-1 se ha convertido en una carretera de servicio para los pueblos y éstos han solicitado a las Juntas que les ayuden a conseguir mejores medidas de seguridad.
Quieren que Fomento haga una rotonda en Manzanos, que elimine curvas peligrosas, que mantenga la doble vía hasta La Puebla o que arregle los peraltes del puente de San Pedro. Como recordó Argote, estas obras son «un mal menor», ya que los concejos afectados prefieren dejar el acceso directo donde siempre ha estado. Pero saben que esto es imposible y culpan a la Diputación alavesa de no haberles hecho caso en sus reivindicaciones. Cuando juntas administrativas afectadas como la de Manzanos, Quintanilla, Leciñana o Antezana lograron reaccionar, Fomento rehusó su alegaciones. «Nos dijeron que llegaban fuera de plazo y luego ellos han terminado las obras con más de año y medio de retraso», lamentó el responsable de ACOA.
El secretario de la junta de Antezana de la Ribera, Joseba Lukas Alfageme, denunció además la falta de señalización alguna en la 'legua del rey' que indique por dónde se accede a Manzanos o Pobes.