Sin proyecto, sin licencia y sin atender las advertencias de los técnicos. El grupo municipal de Ezker Batua (EB) desveló ayer una nueva tramitación «irregular» de un expediente de obras en el Departamento municipal de Urbanismo. Se trata, en esta ocasión, del referido a la urbanización del sector 20 de Júndiz, una de las ampliaciones del polígono industrial en manos de la sociedad pública Centro de Transportes de Vitoria (CTV).
El concejal de la coalición de izquierdas José Navas desveló ayer que la urbanización del sector, que costó más de 11 millones de euros, se ejecutó entre 2003 y 2005 sin disponer de licencia de obra, sin proyecto aprobado definitivamente y haciendo caso omiso a las advertencias de los técnicos en este sentido. El equipo de gobierno del PP no rebatió ayer ninguna de estas afirmaciones y se limitó a constatar que el permiso para ejecutar los trabajos no se encuentra en el expediente municipal.
Navas relató cómo las obras arrancaron a mediados de 2003 a pesar de que el Ayuntamiento no había dado aún el visto bueno final al proyecto de urbanización. Se le habían exigido diversas mejoras, pero su corrección nunca fue certificada. «La empresa consiguió una licencia de movimiento de tierras hasta cota cero», indicó Navas, «un permiso para comenzar las fases previas al trabajo de urbanización».
«Sin embargo, la firma contratada por el CTV continuó ejecutando las obras sin disponer de ningún otro permiso y, cuando apenas faltaban dos meses para finalizarlas, comunicaron al Ayuntamiento que tenían pendiente hablar de la licencia de obras y de la recepción final de los trabajos», apuntó el edil de EB.
Deficiencias
Navas se mostró especialmente sorprendido por el nulo eco que tuvo en el Departamento de Urbanismo durante todo el proceso la advertencia del ingeniero jefe del área de Vía Pública, encargado de dar el visto bueno al proyecto de urbanización. En primera instancia, el funcionario exigió diversas correcciones en el plan de obra que le fue presentado en 2003.
Un año después, volvió a informar de forma contraria a la aprobación del plan, dado que «no se han subsanado las deficiencias indicadas en nuestro informe de junio de 2003». En esta segunda ocasión, el técnico acompañó su análisis con la orden de paralizar las obras en curso, dado que «se están realizando sin que el proyecto esté aprobado». El funcionario constató que, pese a ello, los trabajos estaban «muy avanzados». En el expediente tampoco se encuentra ningún documento que acredite que las obras fueron detenidas.
Finalmente, los trabajos acabaron en marzo de 2005 y fueron recepcionados por el Ayuntamiento en julio de ese año. «Se hizo sin que ningún técnico certificase la calidad de la obra», apuntó Navas. A partir de ese momento, el encargado del mantenimiento de las nuevas calles es el propio Ayuntamiento.