Muy poca fruta y verdura, demasiada carne y sólo tres comidas al día. Los datos que arroja la radiografía realizada hace un año sobre los hábitos alimenticios de los vitorianos no son muy alentadores. Tanto que, de las 1.600 encuestas realizadas, la báscula determinó que cuatro de cada diez vecinos de la capital alavesa tienen problemas de sobrepeso, y uno de esos cuatro es ya obeso.
Consciente de esta situación, el Ayuntamiento ha editado una guía, realizada por expertos de la Universidad del País Vasco, que pretende enseñar a los ciudadanos unas nociones básicas para mantener una dieta sana y saludable. «A través de ella queremos facilitar unas pautas para que los vitorianos tengan una alimentación más equilibrada y mejoren su calidad de vida», explicó la concejala de Salud y Consumo, Idoia Garmendia. La publicación, de la que se han tirado 3.000 ejemplares, se distribuirá en todas las actividades de educación nutricional del Ayuntamiento y desde ayer está también disponible en la web municipal.
La guía detalla las pautas principales para comer bien. Desde los alimentos que entran en cada grupo, a los nutrientes que aportan y su función. La segunda parte trata de los aspectos prácticos, es decir, qué cantidad es la recomendable consumir de cada alimento, la ración necesaria y cuáles deben incluirse en las comidas del día. Incluso incorpora ejemplos de menús diarios para toda una semana.
Cinco comidas diarias
«El objetivo es ayudar a comer mejor y fomentar la planificación, no ir a la improvisación. Así se facilita el control de la ingesta», señaló Bittor Rodríguez, profesor de Nutrición y Bromatología de la UPV y uno de los responsables de la guía, junto con María del Puy Portillo y Leila Pérez.
Los tres expertos coincidieron en mostrar su sorpresa por las tres comidas que los vitorianos realizan al día -en lugar de las cinco recomendas- y en la frecuencia con que se incluían algunos alimentos al día o a la semana. «Por eso nos pareció interesante realizar esta publicación», subrayó Portillo. Pero ése no fue el único dato destacado porque los profesores de la UPV comprobaron también que el género influye en la nutrición. «Las mujeres tienen menos tendencia a los alimentos de gran densidad energética, como los embutidos o legumbres», recalcó.
Tampoco los más pequeños se libran de un suspenso alimenticio. «Muchos no desayunan o lo hacen de forma muy incompleta». Serán precisamente los niños y los jóvenes serán los protagonistas de un proyecto municipal que en breve evaluará sus hábitos alimenticios «para prevenir enfermedades que se están poniendo de moda», avanzó Garmendia.