Los Miñones impusieron ayer sendas multas a tres transportistas a los que sorprendieron limpiando de barro y piedras sus camiones en mitad de la carretera A-4345 que enlaza Júndiz con la localidad vitoriana de Crispijana. Los agentes sancionaron asimismo a la empresa Excavaciones Júndiz que realiza unas obras en la zona por permitir un situación que ha deteriorado el vial.
Y es que los vecinos y trabajadores de la zona llevan meses denunciando la situación en la que se encontraba la carretera como consecuencia del daño que provocaban las decenas de vehículos pesados que pasan cada día por ese lugar cargados de tierra. «Los camioneros limpian las ruedas en la carretera que está llena de barro y piedras. Tenemos los coches llenos de bollos a causa de las piedras que saltan y cuando llueve el lodo hace que el vial sea casi intransitable», denunció una de las personas que trabaja en el polígono industrial.
Los afectados se han quejado en numerosas ocasiones a los responsables de la obra y al teléfono 010, «que se limitaba a apuntar la incidencia». Además, reclaman una limpieza a fondo de la A-4345 y un acondicionamiento «ya que la zona carece hasta de papeleras», indicó el mismo portavoz.
Su denuncia encontró ayer eco en los Miñones. Avisados de que la carretera se encontraba llena de cascotes acudieron a comprobar que pasaba. «Debido al viento del día anterior, se registraron varios desprendimientos de rocas que afectaron a varias calzadas de la provincia», explicaron portavoces del Departamento foral de Transportes.
Cuando llegaron a la zona descubrieron que la causa era otra y que los camioneros limpiaban sus vehículos en plena carretera, algo que está prohibido. «Los Miñones ordenaron paralizar las obras durante unas dos horas, aunque después se reanudaron», detallaron testigos presenciales.
Aceptaron la reanudación de los trabajos tras abrir los pertinentes expedientes sancionadores.