El nuevo centro de salud de Txagorritxu lucía ayer tan pulcro como se espera en una inauguración. Muy pocos pacientes en las salas de espera para acceder a las consultas y, en cambio, un aluvión de usuarios formando cola ante el mostrador de información.
Los vecinos de la zona se muestran contentos por la apertura de un ambulatorio más próximo a sus domicilios, pero también creen -en términos generales- que se ha construido demasiado tarde dada la densidad de población en la zona. Han tenido que esperar catorce años. Los 17.452 usuarios del decimotercer centro de salud de Vitoria proceden de las congestionadas consultas de La Habana y San Martín.
Carlos Fernández, un joven que ocupaba ayer una silla del aséptico pasillo flanqueado por salas de consulta, está de acuerdo con el ambulatorio de Txagorritxu. «A mí me viene mucho mejor porque vivo en la Avenida y hasta ahora tenía que ir a La Habana. Es cierto que han tardado en construirlo, pero mientras lo hayan hecho, ¿no? Al fin y al cabo es lo que cuenta».
A Marina Gurrutxaga, también a la espera de que la recibiese el médico, le conviene el nuevo centro por una cuestión de distancias. Antes estaba adscrita a San Martín. Pero a simple vista le encontraba un defecto. «Me parece un poco pequeño para toda la gente que vive por aquí».
Ana Molina habita un piso de la calle Bolivia, mucho más cercano al centro de salud de Txagorritxu que al de La Habana. A esta mujer le parece que «han tardado demasiado en hacerlo».
Padrones y médicos
Otras dos parejas de personas mayores abandonaban el ambulatorio recién abierto después de pedir consulta y aclarar el 'baile' de médicos con el traspaso a Txagorritxu.
El matrimonio que forman Fidel Martínez Montoya y Mercedes Pérez de Mendiguren está contento en lo esencial, la inauguración del ambulatorio, y no cree que la demora haya resultado exagerada. Sin embargo, partían al centro cívico Europa para resolver un asunto de papeleo.
«Tenemos problemas porque estábamos empadronados en Estavillo de toda la vida, hasta que nos vinimos aquí hace cinco años. En este tiempo nos han estado atendiendo sin problemas en San Martín, pero ahora resulta que nos dicen que no estamos empadronados en Vitoria». Y enfilan hacia la Avenida.
Heliodoro Álvarez y Sabina Alonso aplauden el nuevo emplazamiento, cercano a su domicilio. Pero con el trasvase de San Martín han perdido al médico «con el que llevábamos desde que abrieron aquel centro». «A nosotros -continúan- nos han mandado aquí, pero nuestro médico se queda en San Martín. ¿Peor? Nunca se sabe, hasta que no tratemos con el nuevo...».