Sancho el Sabio dejará pronto de ser una calle oscura, repleta de coches y de difícil tránsito peatonal. El Ayuntamiento de Vitoria ha decidido encargar por fin la reforma de la céntrica vía a dos conocidos estudios de arquitectos de la ciudad, el de Inés y Luis Ángel Apraiz y el de Javier Mozas y Eduardo Aguirre. Ambos resultaron ganadores del concurso de proyectos para remodelar la Avenida de Gasteiz y su entorno, una iniciativa del año 2001 que, salvo en lo referente a la calle Bastiturri -reformada en 2003-, había dormido hasta ahora en el cajón.
Los profesionales trabajan desde diciembre en la nueva imagen de Sancho el Sabio, una arteria clave en la conexión entre el Ensanche y los barrios del norte de la ciudad. La calle se encuentra ya levantada para colocar los raíles del tranvía y «es por tanto un momento idóneo para proyectar la remodelación y llevarla a cabo este mismo año», explica el concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo. De hecho, la previsión es que los arquitectos finalicen en dos meses el proyecto de obra, que se podría sacar a concurso en las semanas siguientes y adjudicar en verano. La ejecución material podría iniciarse en otoño, con no menos de doce meses de plazo.
Estos detalles, sin embargo, aún no preocupan a los arquitectos, centrados en fijar el futuro carácter urbano de Sancho el Sabio y de su entronque con la Avenida de Gasteiz y con las calles Bastiturri y Ricardo Buesa. «Estamos en plena tormenta de ideas, viendo las posibilidades de restar espacio al tráfico, ganarlo para los peatones, desviar a los coches o acometer plataformas peatonales», explica a EL CORREO Inés Apraiz.
Estética diferente
Una primera idea está clara. «Hay que ganar la calle para el peatón», apunta. Ahora, el viandante está fuertemente penalizado en algunos puntos de esta parte de la ciudad. Por ejemplo, caminar toda la acera derecha de la calle desde Lovaina hasta la Avenida de Gasteiz obliga a desviarse y cruzar al menos dos pasos de cebra, «lo que no es lógico». Lo mismo ocurre en la propia Avenida, cuando se trata de rodear la rotonda en sentido hacia la plaza de la Constitución. «Hay que cambiar de acera tres veces». Uno de los objetivos, por tanto, es «dar continuidad a los tránsitos peatonal».
Apraiz ve además fundamental ganar para los peatones el islote entre Sancho el Sabio, Gorbea y Ricardo Buesa, un maltrecho jardín. Y el entronque de Sancho el Sabio con la Avenida, que puede dar lugar a un amable espacio abierto con bancos y otro mobiliario urbano. «Son dos lugares muy desaprovechados», afirma la arquitecta.
Los ganadores del proyecto de remodelación de la Avenida aún dudan si deben continuar en Sancho el Sabio la estética lograda en Bastiturri, una calle cuya atrevida remodelación -con suelo de hormigón impreso y bandas negras que simulan un pentagrama- produjo cierto debate entre vecinos y comerciantes. «No hemos decidido aún ese detalle. No tiene por qué mantener esa estética, pero aún no está cerrado», admitió.
El tráfico es quizá el punto más conflictivo del proyecto. Los arquitectos sondean con los técnicos municipales las posibilidades de reducir lo máximo posible el futuro espacio para los coches, aunque son conscientes de que es imposible llegar a peatonalizar la calle. «En sentido hacia el centro, la vía sólo servirá para ir al parking de la catedral cuando se cierre Magdalena», explica el jefe de Tráfico, Iñaki Sagardoy. «Pero el sentido contrario es necesario para conectar Lovaina con la Avenida».