Lunes, 12 de marzo de 2007
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ÁLAVA
'La Pinto' pierde decibelios
Los hosteleros piden ayudas para poder abrir todo el día e intentar revitalizar la calle, castigada por continuos traspasos y cierres
'La Pinto' pierde decibelios
OTROS TIEMPOS. 'La Pinto' era hasta hace muy poco el centro de la marcha adolescente. / EL CORREO
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'La Pinto' está de capa caída. De día, la escasez de comercios la convierte en una calle poco transitada. De noche, la marcha ha bajado de decibelios en el primer tramo de la vía, donde sólo es posible bailar al ritmo de la salsa y el 'reggaeton'. «Esto ha decaído un montón. Hace cuatro años estaba lleno, no se podía ni pasar, y ahora está medio vacío. Sólo vienen sudamericanos y mucha gente no lo ve como su ambiente», describía la madrugada del sábado el dueño de El Desliz, que ha visto cómo cerraban, uno tras otro, los locales que lo rodean.

Un escenario bien distinto se presenta pocos metros más adelante, una vez pasado el cantón de Santa Ana. Desde allí el bullicio y la animación adolescente se prolongan hasta el final de Santo Domingo, dificultando incluso el tránsito habitual. Decenas de jóvenes acaparan la calle exprimiendo la diversión nocturna. «Aquí está todo el mundo de nuestra edad. El ambiente del principio no nos gusta, hay poca gente y los bares son de otro estilo», confirman Marta, Leire, María y Aura.

Oferta diferenciada

El cierre y traspaso continuo de algunos locales del primer tramo de la calle ha contribuido a esta situación. «Los extranjeros están pagando el pato. Cogen esos recintos y los abren todo el día, pero no hay clientela suficiente y terminan por cerrar y traspasarlo de nuevo», reconoce Miguel Laespada, del bar Nuevo, en la Cuesta.

César Hernández, dueño de El Callejón, en Pintorería, aporta otro matiz. «Los responsables de aquellos locales no cuidaron bien a la clientela, que se ha ido al final de la calle, donde se mejoró poniendo porteros. Hay que renovarse. Si no, los bares se quedarán obsoletos, pero hacen falta facilidades del Ayuntamiento para que la gente invierta», advierte.

La joven Raquel Ochoaerrarte se ha aplicado la lección e intenta revitalizar la zona. Desde hace dos meses regenta el Laratz, frente a la antigua Casa del Hospicio. «Es una zona que ha perdido mucho, está muy triste. Hay que darle otro aire para que venga más gente, y no sólo a salir por la noche», asegura. Imbuida de esta filosofía, abre su establecimiento también por las tardes. «Quiero que sea un lugar como cualquier bar del centro», explica. No sólo eso. En un futuro desea «ofrecer pinchos y servir tartas».

También desde el Desliz apuestan por ideas innovadoras. «Programamos conciertos en directo por la noche», recalca el dueño. Ambos confían en que alguien se interese por adquirir los dos bares cercanos, ahora en venta, «y, con esta mentalidad, formar un núcleo con una oferta diferenciada, atractiva, para recuperar esta zona».

Una idea que apoyan el presidente de la federación de comerciantes y hosteleros del Casco Viejo, Javier Mendoza, y el gerente de los hosteleros alaveses, Rafael Ugarte. «Reivindico una hostelería de día y calidad, que sea el botón de cambio para un Casco Medieval como el de otras ciudades, tipo Pamplona o Logroño», recalca Mendoza. Ugarte hace hincapié en la necesidad de «ayudas institucionales. Muchos son locales viejos y con ellas podrían mejorarse mucho».

 
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