Miércoles, 14 de marzo de 2007
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ÁLAVA
Los motoristas alaveses urgen medidas contra los quitamiedos para evitar más muertes
El fallecimiento de un joven vitoriano el pasado fin de semana reaviva la reivindicación de los moteros La Diputación coloca nuevos sistemas de protección
Los motoristas alaveses urgen medidas contra los quitamiedos para evitar más muertes
DOBLADO. Imagen del quitamiedos que provocó la muerte de un joven el pasado domingo en Zigoitia. / BLANCA CASTILLO
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La muerte el pasado domingo de un joven vitoriano que se cayó de la moto y se golpeó contra un quitamiedos en el municipio de Zigoitia ha reavivado las protestas contra estas vallas metálicas. El trágico accidente ha espoleado a los 'moteros' alaveses, que exigen medidas «inmediatas» a las instituciones porque, según alertan, estos protectores instalados en las carreteras «son guillotinas para nosotros y no podemos permitir que haya más muertes similares».

Los quitamiedos pueden convertirse en una trampa para los motoristas, que cuando caen al asfalto por cualquier motivo temen ser mutilados si les frena una de estas vallas. Los postes verticales que las sujetan y las propias franjas metálicas, que no llegan hasta el suelo, forman así «unas gigantescas cuchillas», explican. Desde el pasado agosto cuatro motociclistas han perdido la vida en las carreteras alavesas y las protecciones han sido la causa directa de la última muerte.

El accidente del domingo ha convulsionado a los aficionados a las dos ruedas, que ya habían exigido mejoras. La última manifestación reivindicativa en contra de los quitamiedos tuvo lugar en diciembre, cuando 300 'moteros' hicieron sonar sus bocinas por Vitoria para «evitar más muertes».

Numerosos motoristas expresaron ayer a EL CORREO su indignación. Las opiniones coinciden en el diagnóstico del problema y también en su posible solución. Los afectados piden que las vallas actuales incorporen otra banda inferior que evite que el piloto «se cuele» por debajo del quitamiedos o impacte contra los postes.

«Con ir a 30 kilómetros por hora es suficiente para que los hierros te corten una pierna o un brazo. El peligro es evidente», dice Agustín González. Iñaki Pérez, otro piloto, añade que «si te caes es como entrar en un molinillo, los quitamiedos paran a los coches, pero a nosotros nos machacan». Alfredo Gómez añade que «nosotros somos 'carne de cañón', pero los ciclistas también».

Pese a que los 'moteros' desconfían de las instituciones, la Diputación alavesa, aunque de forma tímida, ya ha empezado a implantar en la provincia el sistema que tanto reclaman. Se basa en la colocación de pantallas metálicas que bajan a ras de suelo y evitan cortes. El Gabinete Rabanera instaló estas bandas -diseñadas por una empresa asturiana- en un pequeño tramo de cien metros ubicado en la A-3002, que conecta Vitoria con el pantano de Landa. El segundo paso no tardó en llegar. Entre finales del año pasado y principios del actual se han colocado nuevas pantallas protectoras en la misma carretera, que ya están presentes en un trayecto de un kilómetro.

Además, desde 1999 la institución foral aprovecha las reformas de las carreteras alavesas para proteger los postes verticales de los quitamiedos con elementos plásticos «para que no corten».

No convence

No obstante, los expertos de la Diputación no terminan de ver con buenos ojos el sistema de pantallas que tanto exigen los motoristas. Roberto Díez, técnico del Centro de Control de Carreteras, afirma que la fórmula estrenada en Landa tiene tres inconvenientes. Primero, que forma «un muro» contra el que puede impactar un piloto o un ciclista, cuyo cuerpo volverá a la carretera y «tiene muchas opciones de ser atropellado». Además, el sistema dificulta la retirada de la nieve de la calzada en invierno. Por último, estas bandas «son caras».

Consciente de estas reticencias, Javier Molina, secretario del Megascooter Club Araba, apuesta por un nuevo sistema basado en colocar pantallas de neumáticos reciclados entre los quitamiedos y el suelo. «Es mejor, más barato y lo están estudiando expertos de la UPV», afirma.

Las críticas contra los quitamiedos son constantes a nivel nacional. De hecho, existe un movimiento de protesta en el que un grupo pinta de rojo las vallas -simulando que tienen sangre- e incluso pegan extremidades de maniquíes a los protectores.

 
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