Los vecinos de un bloque de viviendas protegidas ubicado en el barrio de Zabalgana se muestran indignados por los «graves desperfectos» surgidos en las casas que estrenaron hace un año y medio. Varias de las 62 familias que habitan el edificio, ubicado frente al barrio de Ariznabarra, denuncian humedades y otros defectos constructivos en el suelo y las puertas. El más peligroso de todos, alertan, es que las persianas «salen volando» con el viento y en los últimos días han estado a punto de golpear a viandantes y vehículos aparcados.
El bloque está situado entre las calles Avenida del Mediterráneo, Senda del Río Ali, paseo de Juan Pablo II y paseo de La Unesco. Según recuerdan los residentes, esas casas fueron sorteadas por el Ayuntamiento en diciembre de 2001 y se entregaron en noviembre de 2005, «es decir, tarde y mal».
Desde que entraron a vivir, empezaron los problemas. De hecho, la gestoría que lleva la administración de los seis portales, Aboaser, confirmó ayer a EL CORREO que ya ha presentado «más de 40 reclamaciones» a la empresa constructora que levantó las viviendas, Opacua. «Se han hecho algunas reparaciones, pero para otras aún estamos esperando, pese a que insistimos cada día», explicaron los afectados.
Una de las vecinas del número 20 del paseo de Juan Pablo II califica de «vergonzosas» las humedades que afectan a una pared de su salón. Asegura que Opacua ya hizo alguna reparación puntual, pero que sus protestas han continuado hasta provocar una reciente inspección de los inspectores de Etxebide, el servicio vasco de Vivienda, que han elaborado el oportuno expediente. El informe ratifica que se filtra el agua por un «deficiente sellado» de la junta de dilatación de la cubierta. Según la denunciante, la clave del problema es que encima de su techo se encuentra el cuarto de calderas, que deja pasar las humedades. «Esto no me ocurre a mí sólo, la del piso contiguo del portal 22 está igual», remarca. El documento de Etxebide exigía a la constructora que repare los defectos «en un mes», pero el plazo finalizó el martes sin resultados. Además, la joven dice que sufre «constantes cortes de luz» y que ha tenido que arreglar una puerta que no cerraba bien.
«Es peligroso»
Otros habitantes del bloque tiene un serio inconveniente con las persianas, que no se enrollan como las convencionales, sino que son enormes planchas metálicas correderas situadas en el exterior de la fachada. Tres de ellas ya se han caído porque «si hay viento salen volando». Dos familias las tienen sujetas con cuerdas y la joven Nerea García de Garayo pidió hace tres semanas a los Bomberos que retiraran otra que «colgaba» de su salón. «Si se llega a caer podría haber matado a alguien, esto es peligrosísimo», exclama.
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