«Los diplomáticos tratan asuntos graves pero la realidad de su trabajo es crecientemente banal», dice Carne Ross, que, a sus 38 años, acumula dos experiencias notables. Una es la de ser uno de los delegados en el Consejo de Seguridad de la ONU que sancionó el destino de Irak. La otra es que Ross abandonó el mundo diplomático oficial, en 2004, tras quince años como funcionario del Foreign Office británico, para promover algo distinto, una diplomacia basada más en las creencias que en los supuestos intereses camuflados tras un indefinido interés de Estado.
En su libro, de reciente aparición -'Independent Diplomat, Dispatches from an Unaccountable Elite' (Hurst, 2007)-, propone la abolición de esa peculiar clase que son los diplomáticos y su sustitución por redes más amplias e informales. Basa el argumento en su experiencia.
Ross confiesa la autoría de un documento sobre el carácter nacional de los noruegos sin siquiera hablar su idioma y tras una brevísima estancia en el país. Sus informes desde Kabul, donde no hablaba ninguna lengua local, se basaban en lo rumiado y rebotado en el círculo de diplomáticos y periodistas sin contacto con el mundo exterior por su seguridad.
Pero no sólo se trata de la pretensión de describir a sus ministros lo que ocurre en países que no conocen bien. «Hay algo profundamente errado en el ejercicio de la diplomacia», dice Ross, que afirma que sus practicantes comparten «ideas heredadas sobre lo que es importante» o supuestos «deseos colectivos del país».
Confiesa avergonzado haber escrito un telegrama a Londres desde la delegación británica en el Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara Occidental en el que decía: «Nosotros no tenemos gallo en esa pelea». Quería decir que su Gobierno no tenía interés en el asunto. Aunque su país vendía cerca de 600 millones de euros anuales en armas a Rabat.
Dimisión
Ahora, Ross asesora al Frente Polisario y habla de sus convicciones. Reclama a los países de la UE que presten atención al informe de la ONU sobre derechos humanos en el Sáhara Occidental y a la suerte de su población por encima de los acuerdos de pesca con Marruecos. Siente que su trabajo en este momento tiene «un mayor sentido del significado y el valor».
En 2004, tras prestar testimonio a la Comisión Butler que investigaba el uso de información sobre Irak por el Gobierno británico, Carne Ross, dedicado al país del pérsico en el Consejo de Seguridad desde 1998, dimitió del Foreign Office. Su testimonio, muy negativo con la decisión de ir a la guerra, sólo fue publicado en 2006.
Y ha formado 'Independent Diplomat' (http://www.indepedentdiplomat.com/), financiada por fundaciones y grupos caritativos, que ofrece servicios diplomáticos a países o grupos a los que les viene bien que un profesional formado en las artes en las que ya no cree les abra la puerta de los gobiernos o de la ONU. Tiene ya tres clientes: Kosovo, Somalilandia y el Frente Polisario.