Las escasas precipitaciones de las últimas horas parecen haber atenuado los temores a nuevas inundaciones existentes en Álava desde el pasado sábado, cuando la fuerte crecida del Zadorra y el deshielo, todavía inconcluso, de la nieve acumulada desde mediados de la semana pasada sembró la alarma en Vitoria y en las zonas más próximas al río y a los pantanos.
Aún así, aunque ayer apenas llovió, ni las institiciones locales ni las autonómicas bajan la guardia. Por el contrario mantienen activada la alerta, mientras siguen pendientes del cielo, y de la evolución de los embalses y de los afluentes de la margen izquierda del Ebro que discurren por Álava.
La mesa de seguimiento constituida el martes, integrada por responsables y técnicos del Gobierno vasco, la Diputación, el Ayuntamiento, Iberdrola, Amvisa y el Consorcio de Aguas de Bilbao, decidió al mediodía de ayer incrementar de 45 a 50 metros cúbicos por segundo el agua que se desembalsa desde el lunes en Ullíbarri, a esa hora al 92,33% de su capacidad.
Aunque la víspera se contempló la posibilidad de aumentar el desagüe hasta los 59 metros cúbicos, los expertos optaron por moderar el ritmo tras analizar durante toda la noche la evolución del cauce del Zadorra y de los pantanos. «La situación es más tranquilizadora que el martes pero hay que ser precavidos porque todavía no sabemos lo abundantes que serán las precipitaciones en los próximos días», explicó un portavoz autorizado de la Dirección de Aguas de la Administración autónoma.
Baja el nivel de los ríos
Ayer por la mañana ya se había equilibrado el agua que entraba y salía de los embalses y, con el paso de las horas, se apreció un pequeño descenso del volumen almacenado. Así, Ullíbarri estaba a las siete de la tarde al 91,02 de su capacidad y Urrúnaga -desde donde se siguen turbinando 30 metros cúbicos por segundo al río Arratia-, al 90,81%.
El nivel del Zadorra también descendió a lo largo de la jornada. Si a las 12 del mediodía se situaba en 2,29 metros, a media tarde había bajado más de 30 centímetros. Su caudal alcanzaba a la una de la tarde los 193,2 metros cúbicos por segundo, muy lejos de los cifras del sábado, detalló a EL CORREO un portavoz de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
Ese día -considerado el más crítico del «episodio de pluviometría» de los últimos días- el Zadorra llegó a tener un caudal de 292,50 metros cúbicos por segundo, lo que se consideró «una avenida ordinaria». La magnitud de la crecida llevó al Ayuntamiento de Vitoria a posponer hasta el lunes la petición de desembalse. «No tenía sentido abrir las compuertas el sábado porque, tal y como estaba el río, habría provocado inundaciones con toda seguridad», aseguró el alcalde de la capital, Alfonso Alonso.
El nivel del Omecillo también bajó ayer, lo que rebajó la inquietud en los pueblos de la zona de Valdegovía tras los desbordamientos del martes. Pero, el descenso de los caudales y la práctica ausencia de lluvias no impidieron el encharcamiento de algunas fincas ni el corte de tres carreteras secundarias durante la mañana. Por la noche tan sólo se mantenía esa situación en la A-4010, entre Mendívil y Amárita.
La 'mesa de crisis' volverá a reunirse hoy, a las 9 de la mañana, para analizar de nuevo la situación. Todos los pronósticos meteorológicos anuncian nuevas precipitaciones para los próximos días.