Domingo, 1 de abril de 2007
Registro Hemeroteca

en

EDICIÓN IMPRESA

ADOLFO DOMÍNGUEZ, DISEÑADOR DE MODA Y EMPRESARIO
«El casco histórico de Vitoria tiene todas las condiciones para volver a ser un centro vital»
El prestigioso modisto gallego, que prepara su desembarco en la Correría con seis tiendas, está convencido de que marcará «un antes y un después»
«El casco histórico de Vitoria tiene todas las condiciones para volver a ser un centro vital»
EMPORIO. La moda del diseñador orensano Adolfo Domínguez se comercializa en 320 tiendas repartidas por el mundo. / EL CORREO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Su tarjeta de presentación dice que lleva 33 años de trayectoria en el sector textil nacional, posee 320 tiendas en Europa, América Latina, Japón, China, Estados Unidos y el Sudeste Asiático, emplea a 1.300 personas y factura más de 152 millones de euros anuales. El orensano Adolfo Domínguez, uno de los decanos de la moda española y el modisto que revalorizó el lino y la arruga como algo bello, redobla su presencia en Vitoria, con la apertura en cascada este año de otras seis tiendas -ya tiene dos-, todas en la Correría.

-Bienvenido, míster Domínguez.

-Muchas gracias. Pero creo que no es para tanto. Un gallego no va así al País Vasco.

-¿Seis tiendas de su marca en una misma calle no es como montar unos grandes almacenes por fascículos?

-Pues, casi, casi. A nosotros nos tientan mucho los cascos históricos y, en donde es posible, vamos. De hecho, estamos en Granada, junto a la catedral, Santiago y Sevilla, donde hemos hecho dos intervenciones muy grandes. Nos gusta el reto de transformar lo comercial y, en Vitoria, en concreto, se junta un roto con un descosido.

-¿Y qué efecto genera?

-La revitalización. Lo que no se puede precisar es el plazo de tiempo. Pero, sin ninguna duda, va a ser un antes y un después. Nosotros atraeremos a otros y, en tres o cuatro años, recuperamos la zona. Máxime cuando es un casco precioso, como el de Vitoria. No comprendo como aún no está recuperado.

-Además de precioso, es amplio. ¿Por qué ha optado por concentrar sus negocios en vez de distribuirlos por varias calles?

-Si ponemos una en cada lado, resulta más difícil hacer masa crítica. Y estoy seguro de que cuando vayamos nosotros irá más gente. Además, el Ayuntamiento está empeñado en ello. El casco histórico de Vitoria tiene todas las condiciones para volver a ser un centro vital, como en Santiago, Salamanca, Cuenta, Toledo, Segovia... Estoy convencido de que pueden aspirar a ello porque tiene mucha calidad.

Alquileres razonables

-A diferencia del señor Marshall, a usted le han ido a buscar las instituciones con el objeto de revitalizar una zona deprimida de Vit...

-Bueno, más que buscarme ha sido un encuentro mutuo. Ellos y nosotros estábamos a la búsqueda y entramos en contacto. Y, claro, nos pusimos de acuerdo inmediatamente. No han tenido que esforzarse en convencernos porque teníamos el mismo objetivo. Como le dije antes, una constante de la firma es intentar recuperar cascos históricos.

-¿Quiere decir que es una cuestión de filantropía?

-Parte, sí, y parte, no, porque es un riesgo calculado. Nuestra clientela, que es bastante sensible a la belleza, agradece el esfuerzo. No nos cuesta trasvasarla de un lado para otro. Además, se gana nueva.

-Es de suponer que el Ayuntamiento habrá puesto a su disposición los locales a un precio razonable.

-Claro. Si tienes que pagar los mismos alquileres en una zona lánguida, como el casco histórico, que en Eduardo Dato, la operación se vuelve imposible.

-Imagine que la aceptación de sus tiendas no es la esperada. ¿Se ha comprometido a mantenerlas abiertas un plazo de tiempo mínimo?

-No, pero le aseguro que vamos a resistir el tirón. Sería rarísimo, excepcional, que no saliera bien. Entonces diría '¿qué pasa en Vitoria?' Pero no va a ocurrir. Es una ciudad culta y refinada, y las poblaciones así aman su historia y agradecen estas medidas.

-Sin embargo, las franquicias de los modistos españoles apenas tienen representación en esta ciudad. De hecho, hace poco cerró Roberto Verino. ¿Por qué cree que su caso va a ser distinto?

-Es que sería la primera vez que nos sucedería. Tenemos confianza en lo que hacemos. Y, en el caso de Vitoria, yo no tengo miedo.

-Su paisana Kina Fernández y Antonio Pernas han amagado durante años con venir y al final no lo han hecho...

-Pues nosotros sí.

-Ni siquiera el modisto local, Modesto Lomba, ha abierto tienda.

-Ya, ya. Pues nosotros vamos a poner en el casco histórico todas nuestras líneas. Hasta la de muebles.

-¿Qué ha visto en la Correría para hacer semejante apuesta?

-La conozco bien. Cuando son operaciones de riesgo, me desplazo. Y tanto esa calle, como las paralelas, me encantaron. No veo nada que lo haga imposible.

-Si el plan funciona, resucitará una calle, pero no un barrio, que es al final lo que se pretende.

-Bueno, por ahí se empieza. Si resucita una calle, ya verá como luego irá la de al lado, y la otra. ¿Hombre! Si detrás de nosotros no va nadie lo pasaremos crudo. Pero, aún así, tengo confianza.

De veraneo, a Cáceres

-¿Un casco antiguo se reanima sólo a base de comercio?

-No. Hay que revitalizar su restauración y sus viviendas. Hay que persuadir a la gente de que renueve sus casas para que cojan calidad, lo que los ingleses llaman 'upgrading'. Es una política de individuos y de Ayuntamiento. Si yo viviera aquí residiría en el casco histórico. Hay rincones ideales.

-¿Cómo cuál?

-No recuerdo nombres, pero me acuerdo de un palacio precioso, junto a la entrada de la catedral, y, en lo alto, una cancha de baloncesto cubierta fenomenalmente hecha. Hay rincones bellísimos. Sin embargo, está más lánguido que en otras ciudades. No sé por qué razón los vitorianos lo han abandonado. Pero es cuestión de tiempo. Porque no todo es turismo playero. También hay cultural. Desde luego, yo soy de los que prefiero pasar mis vacaciones recorriendo Santiago, Salamanca, Cáceres o Córdoba.

-Veo que también es un apasionado del diseño de ciudades.

-Claro. Es que es fundamental que el entorno sea bello. Una ciudad bella vende mejor. Mire Venecia. Dejó de ser una capital comercial y la burguesía se volvió al campo. Hoy sigue viva exclusivamente por su enorme belleza.

-¿En dónde debe poner la capital alavesa su acento para promocionarse y hacerse más atractiva para el turismo?

-Es una ciudad con mucho verde y particularmente armoniosa. El Ensanche lo hicieron mejor que en otras ciudades. Su casco histórico no está cerrado ente hormigón. ¿Por qué podrían apostar? ¿Oye! Pueden decir que es la capital de Euskadi, que lo es. Tienen que hacer más hincapié en ello, pero como están inmersos en tantos conflictos...Yo vengo de una cultura universalista y me gustaría 'Europa, capital Bruselas'. Prefiero la unión a la fragmentación. Yo vivo en Galicia, soy gallego, sí, y español y europeo. Y miro al futuro, no al pasado.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo

Canales RSS