-¿Cuál fue su primer contacto con esta ciudad?
-¿Uy! Hace muchos años. Yo iba a vender por todas las ciudades. Vitoria era una más. Me acuerdo de un viejo cliente, un tal Miñón. Eran principios de los ochenta. Ha crecido con una calidad extraordinaria que hay que expandirla al casco histórico.
-¿Qué me dice de cómo visten sus habitantes?
-Hoy apenas hay diferencias en la forma de vestir de los europeos. Hay matices entre Madrid, Barcelona, París y Milán, pero son mínimos. Tal vez en Madrid y Sevilla son más clasicones. En Vitoria la forma de vestir es muy similar a de todo el norte, Santander, San Sebastián, Bilbao e, incluso, Galicia. Siguen más la moda y es más 'casual' y menos formal que en el Sur.
-¿Demasiado Inditex?
-Eso por todos los lados. No es un estilo. Es una empresa que distribuye hasta en el infierno. Y me alegro. Ojalá haya muchas empresas españolas que tengan este nivel de éxito.
-¿Cómo ve el estilo de los políticos, es más fácil distinguirlos?
-Los anglosajones, y lo puede ver hasta en Bush, son más naturales y relajados: hombros menos rígidos, cuellos más estrechos y blandos... El político español, en cambio, es de cuello duro, corbata ancha, hombros armados... Mi estilo es todo lo contrario. Comunica menos autoridad y más emoción y lirismo. Los latinos son más enfáticos, como si quisieran comunicar que son los que mandan. Y los que realmente mandan no tiene que comunicar nada. Fíjese en Bill Gates.
-¿Cómo ve al presidente Zapatero?
-Muy rígido. Sus chaquetas parecen una pista de aterrizaje. Bueno y fíjese en Zaplana, ¿Dios mío! Esas solapas enormes, son como hojas de bacalao.