Casarse no es fácil. De unos años a esta parte, los preparativos de una boda acarrean numerosos quebraderos de cabeza a los novios y a sus familiares más cercanos, además de implicar un desembolso medio de 20.000 euros.
Para ayudar a los contrayentes a invertir este dinero de la mejor forma posible y liberarles de preocupaciones, acaba de nacer Wedding Bells, en Vitoria. Se trata del primer negocio de la ciudad dedicada a planificar y organizar hasta el último detalle de la ceremonia: desde el vestido al banquete, el coche, los anillos, el fotógrafo e, incluso, la disposición de los invitados.
Los vitorianos Sandra e Ignacio son los responsables de esta iniciativa, que echó a andar hace tan sólo dos meses. «Hace doce años, en Nueva York, conocí un negocio similar así. Desde entonces, tenía ganas de hacerlo aquí. Es ahora cuando he visto que era la oportunidad de ponerlo en marcha. A la gente le falta de tiempo», comenta Ignacio, empresario y diseñador de moda.
Para dar forma a su idea contactó con Sandra, dedicada a la organizadora de congresos, y juntos prepararon la estrategia. «La primera tarea ha sido hablar con comercios y profesionales de todos los gremios. Ya hemos llegado a acuerdos con unos treinta», detallan. Entre otros sectores, figuran comercios de vestidos de novia, joyerías, floristerías o restaurantes. Wedding Bells se ocupa también de buscar arquitectos, decoradores o electricistas que pongan a punto la nueva casa de la pareja si se lo pide.
Ni un euro de más
Sandra e Ignacio aseguran que contratar sus servicios -salvo peticiones muy especiales- no supondrá ningún euro de más en la cuenta final de la boda. «Sale lo mismo que ir por libre. Nuestras ganancias no son a través de los novios, sino de los acuerdos que alcanzamos con los comercios», explican.
De momento ya tienen contratadas varios enlaces, uno de ellos entre homosexuales. «El hecho de que sea una boda de una pareja homosexual no entraña ninguna diferencia a la hora de organizarla. Tampoco influye que sea un matrimonio civil o católico, aunque la parroquia deben buscarla ellos», añade.
El resto de cuestiones se supedita a la idea, los gustos y el presupuesto disponible de los contrayentes. «Si quieren algo concreto, lo adaptamos a sus preferencias, quedamos con ellos para ir a los sitios y tratar cualquier cosa», dice Sandra. Tampoco hay problema si quieren celebrar el enlace en otra ciudad. «Tenemos contactos en Bilbao y San Sebastián y, si fuera en otra ciudad, también lo hacemos», recalca Ignacio quien confía en poder «expandir el negocio por otras localidades».
«La acogida es buena. Parejas ya casadas nos comentan que ojalá hubiera existido esto en sus tiempos», añade Sandra. Entre los planes de Wedding Bells figura cubrir otro tipo de fiestas, como bautizos o comuniones e, incluso, se plantean organizar congresos en la ciudad.