Los vecinos contrarios al plan de realojo del Ayuntamiento han constituido una plataforma para hacer presión e impedir por todos los medios que derriben su barrio. El colectivo está liderado por Albino Joaquín, que rechaza cualquier tipo de reconstrucción. «Que hagan y digan lo que quieran, pierden el tiempo. No nos van a echar de nuestras casas», zanja.
La plataforma ha llevado el diseño del sector 14 de Salburua a los tribunales porque prevé una carretera que pasará por el lugar que ahora ocupa la iglesia y el centro social. «Si hace falta pondremos más denuncias, incluso llevaremos ante el juez los realojos firmados, que podrían ser ilegales», advierte.
Estos vecinos están escaldados y desconfían de cualquier noticia que venga del Ayuntamiento. Nada más llegar a la Alcaldía, Alfonso Alonso se marcó el objetivo de intervenir en el polígono. De eso hace ocho años y los vecinos denunciaban entonces humedades en sus casas, de unos 54 metros cuadrados de superficie media y sin garaje ni ascensor. En julio de 2000, y tras realizar un estudio técnico de cinco meses, el equipo de gobierno y el PSE coincidieron en que «sería mejor reconstruir los bloques que rehabilitarlos». Ahí se prendió la mecha. Siguieron los estudios y las ideas. Lo que parecía un plan demasiado ambicioso empezaba a cobrar forma.
Mudanzas
En 2005, el Ayuntamiento dio el paso decisivo y ofreció a todos los vecinos pisos nuevos protegidos a cambio de los actuales. 134 de los 192 vecinos llegaron a apoyar la idea en enero de 2006. De hecho, seis familias ya viven en Zabalgana y otras 30 esperan su turno para mudarse a Salburua.
Pero 43 familias, lideradas por Joaquín, dicen que no les moverán. «Jamás cederemos. Nuestros pisos son libres y nos los quieren dar de VPO», insiste su portavoz.