La operación inmobiliaria que se acomete en Etxezarra se ha acabado imponiendo a un nutrido ramillete de proyectos sociales, vecinales y de índole asociativa que partidos, residentes y algunos colectivos de Vitoria habían ideado en los últimos años para la casona de Portal de Castilla, en desuso desde 1995.
Y es que la Casa de Napoléon ha podido acoger casi de todo. Quienes lo intentaron con más ahínco fueron los responsables del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales, que por dos veces pusieron sus ojos en el inmueble para convertirlo en su sede social, hasta ahora comprimida en dos viviendas de la plaza de Gerardo Armesto. En primer lugar plantearon un proyecto al alcalde, que dio largas. Después, presentaron una oferta de 690.000 euros por la casona, pero su oferta tampoco convenció al Ayuntamiento, que la rechazó.
Otros colectivos vinculados a la historia y la cultura, como la Sociedad Landazuri o la Real Sociedad Bascongada, han imaginado sus cuarteles generales en el inmueble donde se dice que pernoctó Napoléon, pero las propuestas no finalizaron con buen pie. Tampoco las pretensiones de los partidos de la oposición respecto a la casa, que han caído en todos los casos en saco roto.
El PNV planteó en 2002 convertirla en una guardería para Ariznabarra y después propuso que fuera la sede de los servicios municipales de participación ciudadana. EA, por su parte, la quiso convertir en un centro medioambiental. Antes de decidirse por la solución inmobiliaria, el PP también lanzó diversas alternativas para el edificio. Propuso instalar en él el Museo de Historia de la ciudad e incluso realojar allí el Museo de Armería.