El Txakoli Eguna, que se celebrará en Amurrio el domingo 6 de mayo, no sólo servirá para repartir más de 2.000 copas de los tres caldos de la denominación de origen Arabako Txakolina entre los vecinos y visitantes. También, para reconocer «la contribución a la gastronomía alavesa» del director de la Escuela diocesana de Hostelería de Vitoria, Rodolfo Villate.
-Le homenajean con la distinción Txakoli Alavés. ¿Cuándo se tomó el último?
-(Duda). Hará cosas de dos o tres semanas.
-¿En qué se diferencian los caldos alaveses de sus hermanos mayores de Vizcaya y Guipúzcoa?
-Aunque últimamente se habla mucho de una denominación que aglutine a los vinos de los tres territorios, lo cierto es que Arabako Txakolina es un vino joven de excelente calidad. Y tiene su propio espacio, como los guipuzcoanos y vizcaínos.
-¿Qué presencia tiene la denominación de origen del Txakoli alavés en la escuela de hostelería que dirige?
-Por supuesto, los caldos de Arabako Txakolina están en nuestra carta de vino, al igual que los de Rioja Alavesa. Siempre hemos apostado por la calidad. Y, si es de la tierra, mejor que mejor.
-Una receta con txakoli para impresionar.
-Uf, muchísimas. Es un caldo que combina bien tanto con carne como con pescado.
-No me diga que no tiene un plato favorito.
-Lomo de cordero al Idiazabal con txakoli alavés. Es un plato típico de la comarca de Ayala. Sin duda, una buena elección para disfrutar con los amigos y la familia.
-¿Cómo se debe servir este vino?
-Bien fresquito, como todos los blancos. Es un vino ideal para primavera y verano. La cuestión es lograr que afloren los aromas primarios de la tierra y las viñas.
-¿Lo ve abriéndose camino en las barras de los bares, donde reina el tinto de la Rioja Alavesa?
-Sí, sin duda. Son vinos complementarios y muy diferentes. Cada uno tiene su propio hueco en el mercado.
-Pero todavía se potea poco con txakoli alavés.
-Lógicamente sí, dado que la producción todavía es pequeña. Aunque la denominación de origen ha apostado fuerte y pretende duplicar el número de botellas anuales. Además, no hay que olvidar que muchos restaurantes de Euskadi, Madrid y Barcelona ofrecen txakoli con sello alavés en sus cartas.
-¿Cómo ve el empeño de Arabako Txakolina para ganar terreno en el mercado?
-El trabajo que hacen es fabuloso. El año pasado en el Txakoli Eguna había un ambientazo tremendo. No tengo ninguna duda de que, con promociones de este tipo, su consumo se irá popularizando poco a poco.
-¿En qué se diferencia su escuela, del resto de centros de enseñanza de hostelería?
-No puedo hablar de lo que hacen los demás. Pero tenemos claro que la clave del éxito es el trabajo bien hecho y la calidad. Nos avalan 25 años de experiencia y cada año graduamos a unos 45 excelentes profesionales.
-Algún chef de renombre que haya superado a su maestro...
-Son tantos que prefiero no dar nombres. Nuestro ex-alumnos trabajan en muchos de los mejores restaurantes y hoteles de Euskadi, España y el resto del mundo.
-Su madre es de Larrinbe y su padre, de Delika. ¿Orgulloso por este homenaje en el valle de Ayala?
-Es un orgullo. Estoy muy vinculado a esta tierra y me encanta ver que prospera.