Campechano y franco, muy franco. Al marido de la Bordiú y dueño de 'El Culturas', una galería de arte que sirve copas, le pierde la mayonesa. Se ha puesto a dieta para perder diez kilos y confiesa que sólo ha leído un libro, 'El viejo y el mar'. Su madre le reprende por decir estas cosas en público, pero él, un maestro de los saltos, disfruta observando la vida desde una terraza del Sardinero.
-Abuelito, dime tú...
-¿Me ve abuelo con 41 años?
-¿Se le cae la baba con la 'nietísima'?
-Nunca creí que Carmen fuera a ser la locura que es, pero no me gusta lo de 'nietísima'.
-Buen mocetón del Norte, ¿debe esa planta al cocido montañés?
-¿Qué va! ¿Yo he pasado más hambre que nadie! Cuando hacía atletismo no comía nada.
-Muy buena facha, pensarán otros.
-Andaré por los 105 kilos, que para mis 188 centímetros y tanto músculo, tampoco es excesivo.
-¿Acabará Grande de España?
-¿Yo?
-¿Quizá como duque de Franco!
-Mi mejor título fue el de campeón absoluto de España de salto de longitud. Todos los demás, marqués o duque... ¿Ni quiero, vamos!
-¿Cuál ha sido su mejor salto?
-Marqué 7,7 metros y me quedé con las ganas de ser olímpico. Mi mejor salto fue dejar los estudios. Habría acabado amargado.
-Con tendencia al sobrepeso, ¿por qué tipo de régimen se decanta?
-'Merluzas gordas que pesen poco, en la plaza no las hay', dice un amigo. Engorda lo que gusta.
-Porque del político ni hablamos. -... Soy totalmente apolítico.
-¿O sí?
- Si bien mi entorno es de derechas.
-Además del golfista y paisano Ballesteros, ¿Franco es su personaje histórico preferido?
-Nunca dije que lo fuese y enseguida me tildaron de franquista.
-¿Lo es?
-¿Qué coño voy a serlo! No lo viví.
-¿Se pone firme al pasar junto a la estatua de Franco en Santander?
-La acabarán quitando, pero es la única ciudad de España que...
-Como los lagartos, ¿se siente a gusto cara al sol?
-Me encanta el sol y he tenido amigos muy fachas. Estoy afiliado al PP, aunque no soy constructor ni voy pidiendo favores de terrenos a nadie. Y escuche.
-Con mucha atención.
-Fui el pasado verano a La Coruña con amigos socialistas, del PP, regionalistas... ¿De todo! Y, claro, entras en el despacho del Generalísimo, en el pazo de Meirás... ¿Impresiona! Tiene algo, un calor... -Como el Papa, ¿tampoco reza por la noche al entrarle el sueño?
-Rezo siempre antes de dormir.
-¿El Padrenuestro?
-No. Es algo íntimo. Doy gracias y también me santiguo. Mi mujer se dio cuenta hace poco y dijo: 'Pero, José, ¿qué haces?'.
-¿Ella participa en sus oraciones?
-¿No, hombre, rezo para mí!
-Con una mujer como la suya, ¿mantiene los ojos bien abiertos como los búhos?
-Es más, le regalé uno.
-¿De cerámica?
-¿Nooo! Un búho real de verdad. Está en una finca de Sevilla. Lo tuve en mis brazos y no podía con él. No sé dónde ponerlo.
-Pero, ¿mantiene abiertos los ojos?
-Hay plena confianza en Carmen.
-¿Es tan mandona como dicen?
-Tiene mucho carácter y adoro su mala leche. Es lo que más me gusta de las mujeres. Al conocer a Carmen, tenía 20 paparazzis a la puerta de casa y un día les invité a un café. Al enterarse mi mujer, me dijo: '¿Qué has hecho? ¿Son el enemigo, nos putean...! ¿Y tú vas y encima les metes en el jardín?'
-El amor, ¿hasta que la muerte u otra exclusiva les separe?
-Si algún día lo dejo con Carmen, no seré un friki de plató en plató.
-¿Cómo se vive dejando de ser el 'soltero de oro' de Santander?
-Mucha gente creyó que sólo buscaba fama. Las exclusivas son la mayor expresión de libertad. Me evito tener a diez tíos detrás de mí. Mi ilusión era ser portada del 'Marca' y he acabado siéndolo del '¿Hola!'.
-Y no por sus saltos. ¿O sí?
-Todo el mundo llega a algo por alguien. Yo soy 'el marido de' y ella 'la nieta de'. Toda mi vida...
-Rodeado de mujeres. Abuela, madre, la 'seño', sus hermanas...
-Cenaba tres veces. La que me ponía la señora, mi abuela y mi madre. Cada una me daba más que la otra. ¿Era el niño de la casa!
-¿Caprichoso y mimado?
-Mi madre me reprende cuando digo que sólo he leído un libro. Y no por eso soy un inculto, ¿eh? Fue en el colegio. No necesité leer para meterme en otros mundos. ¿Los vivía realmente!
-¿Nada como la vida misma!
-Un gran maître de Santander me dijo que era de mala educación decir a la gente 'que le aproveche' en los restaurantes.
-¿Y ya no lo dice?
-En los sitios muy de élite, como París, jamás se dice, pero, al final, me sale del alma. No sé fingir.
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