'Cada diez minutos muere en España una persona a causa de un cáncer ocasionado por el tabaco'. Un cartel con esta leyenda ocupa una de las paredes del despacho de Jone Ojeda, la psicóloga responsable del área de prevención de la Asociación contra el Cáncer de Álava. Junto a él, figuran otros posters con mensajes similares, que desde luego han calado hondo en los más de 600 vitorianos que han dejado de fumar con ayuda de esta organización desde 2003.
Sus campañas anuales para erradicar el tabaquismo en quien ya tiene adquirido el nocivo hábito o para prevenirlo entre los más jóvenes no dan resultados espectaculares, pero sí pequeños logros. «Estamos ante una adicción muy fuerte y muy extendida», argumenta Ojeda.
La psicóloga realiza sobre todo un balance positivo de las terapias en grupo de su programa de deshabituación, en el que colaboran el Departamento de Sanidad del Gobierno vasco y el de Salud del Ayuntamiento de Vitoria. Una media de 250 personas realiza cada año este tratamiento que combina la terapia psicológica con la farmacológica «siempre que sea necesaria». Un total de 632 hombres y mujeres han superado su problema gracias a estos encuentros. «Yo creo que es un buen número», asegura Ojeda.
¿En qué consiste la terapia? Después de una primera valoración del grado de adicción, los fumadores que quieren dejar de serlo acuden una vez por semana a una reunión de hora y media de duración. El consumo de cigarrillos se va reduciendo progresivamente, con o sin ayuda farmacológica, hasta que en la tercera o cuarta semana se fija un momento para tirar la cajetilla. «Ese día se prepara muy bien con técnicas que ayudan a reducir el nivel de ansiedad y se dan pautas para afrontar algunos síntomas del síndrome de abstinencia, como el estreñimiento o los cambios de humor, además de facilitar pautas para prevenir que no haya caídas», detalla.
Los datos de los últimos años revelan que, al finalizar las seis semanas de terapia grupal, un 72% de los fumadores han dejado el pitillo. El porcentaje oscila entre el 40% y el 50% al cabo de un año. «La superación de adicciones siempre es difícil y el tabaquismo es una adicción muy fuerte, de muchos años y vencerla suele requerir de varios intentos», comenta.
Derecho del no fumador
Además de estas terapias, la Asociación contra el Cáncer ha intentado con escaso éxito involucrar a los establecimientos hosteleros en la consecución de unos espacios libres de humos. La campaña llevada a cabo con este fin en otoño pasado se saldó con la adhesión de tan sólo tres locales del centro de la ciudad que se suman a un número similar de bares y restaurantes que ya habían decidido prohibir el tabaco.
El pobre balance no desanima a la responsable del área de prevención de la entidad que aboga por unos hábitos saludables de vida. «No esperaba más. Pretender tener grandes expectativas en el campo de la hostelería es imposible. En el País Vasco no hay sanciones ni restricciones al consumo de tabaco en estos lugares, porque no ha habido una desarrollo de la ley», lamenta Jone Ojeda.
En las palabras de la psicóloga se esconde una censura a los responsables sanitarios vascos. «Si menos de un 30% de la población fuma, frente a un 70% que no lo hace, por qué hay ese miedo a que los fumadores ganen terreno. Yo creo que va siendo hora de defender sus derechos, también el de disfrutar de bares y restaurantes sin humos».
Mientras no haya un desarrollo legal que facilite este objetivo, la organización descarta hacer nuevas campañas de captación de locales a su causa. Sus campañas van a ser de otro signo. «Vamos a promocionar los locales libres de humos que hay en Vitoria o los que, al menos, disponen de espacios diferenciados», señala y enumera alrededor de media docena. «Vamos a darlos a conocer a la gente, porque hay muchas personas que reivindican este tipo de espacios. Les haremos publicidad gratuita, les regalaremos caramelos y posavasos para sus clientes. Han dado el primer paso y se lo merecen», señala.
m.j.carrero@diario-elcorreo.com