 CON NOTA. Uno de los comedores sociales de Vitoria. / B. CASTILLO |
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| LOS DATOS |
La cocina central: Ubicada en la residencia San Prudencio. Elabora los platos para esa residencia y su centro de día, para otros tres centros de atención diurna, el albergue municipal, un piso de inserción social, el servicio de ayuda a domicilio y cinco centros de mayores.
Actividad: En 2006, la cocina prepara una media de 1.942 servicios diarios. De ellos, 210 desayunos, 240 almuerzos, 770 comidas, 223 meriendas y 499 cenas.
Valoración: Los usuarios dan una nota media de 8,29 puntos a los menús. En 2005 el registro se quedó en un 7,6. |
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Los cocineros municipales rozan el sobresaliente ante los paladares de sus comensales. No es una estimación, sino un hecho constatable basado en datos. Una reciente encuesta revela que los usuarios de los comedores ubicados en los distintos servicios sociales del Ayuntamiento conceden una nota media de 8,29 puntos a los menús que degustan cada día. Así valoran las 242 personas preguntadas aspectos como el sabor, la variedad, la cantidad y la puntualidad de los platos. Este índice de satisfacción ha conseguido rebasar el 7,6 de media obtenido en 2005. Al final, el mérito corresponde a los fogones de la residencia San Prudencio, de los que salen todas esas raciones subvencionadas.
La cocina central depende del Servicio de Tercera Edad del Departamento de Intervención Social del Ayuntamiento. En ese lugar se preparan cada día 1.942 servicios diarios, casi todos ellos comidas, aunque también se elaboran desayunos, meriendas y cenas. Algunos platos se quedan en las instalaciones de San Prudencio -lo que incluye las habitaciones de los ancianos y el centro de día-, pero otros viajan a los cuatro puntos cardinales de Vitoria.
Así pues, los cocineros también calman los estómagos de los usuarios de otros tres centros de atención diurna -Blas de Otero, Beato Tomás de Zumárraga y Santa María de Olárizu-, del albergue municipal, del piso de inserción de Villasuso, del servicio de ayuda a domicilio y de los centros socioculturales de mayores de Los Herrán, Zaramaga, Abetxuko, Ariznabarra y Arana.
Nuevos retos
Al final, y a pesar del trasiego diario, el resultado cumple las expectativas según el informe municipal que tamiza estos datos. Los técnicos concluyen que la valoración media de notable alcanzada por los menús demuestra que «se han superado con éxito todos los compromisos de calidad».
Nada es casualidad. En diciembre de 2005, la residencia San Prudencio presumió de tener la primera cocina pública de España que obtenía el certificado de calidad de la empresa Aenor. Sus responsables trabajaron durante un año y medio para conseguir esa meta. Este servicio avanzó un poco más en 2006, cuando empezó a utilizar diversos proveedores para mejorar el sistema de adquisición de alimentos. También contrató a dos almaceneras y una dietista, lo que complementó con la compra de nueva maquinaria.
Pero aún hay cosas que mejorar, según plantea el documento. El departamento que dirige Miguel Ángel Echevarría quiere que en 2007 se hagan seguimientos más periódicos de la satisfacción de los usuarios. «Hay que establecer acciones de mejora», plantean los técnicos.