La Policía Local cree que es de «sentido común», pero la fuerza de los datos obliga a su portavoz, José Antonio Ferreiro, a enfatizar una advertencia con tintes de primera lección de seguridad vial: «la luz en ámbar significa que hay que frenar, no acelerar».
La costumbre entre los automovilistas es otra, bien conocida. Cuando el disco cambia de verde a amarillo, se impone el acelerón para pasar bajo las luces 'in extremis'. «Es una conducta peligrosa, que hay que cambiar», afirma Ferreiro. «Hay que hacer todo lo contrario, desacelerar y frenar. Con ello se evitan sustos, accidentes y sanciones».
Y no sólo porque es fácil que se produzcan choques frontolaterales. «También se dan muchos golpes por alcance cuando el vehículo que va delante frena y el que va detrás, está en plena aceleración», ilustra.