Joaquín Rodríguez fue el solista de la sinfonía. El Caisse d'Epargne, su equipo, hizo de banda. Un concierto redondo. «Alejandro (Valverde) me ha dicho que me esperaba. He arrancado y he visto que Antón no me seguía. Ya estaba. En la meta ha sido un detallazo de Alejandro. Es un líder muy agradecido», dijo el ganador de la prueba vizcaína. La de Amorebieta es una de sus citas predilectas: «Me hice en la cantera vasca y la corrí en juveniles y aficionados. El año pasado acabé segundo y he sido dos veces quinto». Hasta ayer. A su lado, sonreía Valverde: «Yo lo tenía claro. La victoria era para Joaquín». Él, el murciano, ya tiene dos ediciones en su palmarés. Ahora recauda apoyos para las cercanas clásicas, la Flecha Valona, la Lieja-Bastogne-Lieja y la Amstel Gold Race. «Allí lo voy a dar todo por él», anunció Rodríguez. Le debe 'una', la de ayer en Amorebieta.
Joaquín Rodríguez es ciclista por herencia. Su padre, Manuel Rodríguez Ayora, lo fue (Colchón CR). Le pusieron 'Purito' por su desenfado. Porque simulaba fumar cuando subía puertos. Así ganó en el equipo Iberdrola -filial del Once- las subidas a Gorla y Urraki, el Valenciaga y la clásica de Beasain. Todo. Manolo Saiz le reclutó para el Once. Un escalador con dinamita. Menudo y zorro. En su primera Clásica de San Sebastián, logró colocarse entre los primeros. En Jaizkibel tiraba Casagrande. Duro. Joaquín se ahogaba, así que, pese a ser un recién llegado, se arrimó al ídolo italiano y le soltó: «'Checo', regulare». 'Checo' Casagrande se quedó extrañado. Luego preguntó por aquel insolente. Por el 'Purito'.
Así creció. Ganó en Cannes una etapa de la París-Niza y en su palmarés luce otra en la Vuelta España. Cuando empezó, soñaba con la «Lieja-Bastogne-Lieja». Ahora lo hace en nombre de Valverde, su generoso jefe. «He estado muy a gusto toda la Vuelta al País Vasco. Allí no pudimos ganar y con esto nos desquitamos». Rodríguez repartió el mérito de su victoria: «La mitad es del equipo y la otra de Alejandro». De su líder. «Quiero seguir ayudándole a hacer historia», subrayó el 'Purito', culé confeso.
Hacia Lieja
Fue una clásica coral para el Caisse d'Epargne. «Vamos a más. Hemos ganado con superioridad», repetía Valverde. Su director, Eusebio Unzúe, se citaba con la Lieja-Bastogne-Lieja, el templo belga que coronó el año pasado al ciclista murciano. «Alejandro está hoy igual que en 2006, cerca de su mejor forma. Ahora nos llega el principal objetivo de la primera mitad de la temporada». Al técnico navarro le salen las cuentas. «Amorebieta nos ha dado la recompensa al trabajo realizado en la Vuelta la País Vasco». Todo con la lupa puesta en Lieja.