La dirección de Esmaltaciones San Ignacio reiteró ayer al comité de su factoría de Vitoria, en donde trabajan 220 operarios, su voluntad de mantener la actividad de la planta de Júndiz pese a la reciente tramitación de un procedimiento concursal. Esta nueva figura jurídica reemplaza a la antigua suspensión de pagos.
La empresa no anunció ningún ajuste laboral aunque tampoco lo descartó de manera explícita. A lo largo de la reunión, las centrales -hay 3 delegados de ELA, otros 3 de LAB, 2 de UGT y 1 de CC OO- avanzaron que no iban a «aceptar en ningún caso medidas traumáticas», algo a lo que, según los sindicalistas, «no se comprometió».
Los representantes de la firma fabricante de artículos de menaje para el hogar insistieron en la competencia de los productos chinos como desencadenante de sus dificultades y abogaron por incrementar la productividad. Explicaron también que todavía no ha sido formalmente admitida la solicitud de procedimiento concursal ni designados los administradores judiciales. No hay, por tanto, fecha para un nuevo encuentro, que podría celebrarse a finales de este mes o en los primeros días de mayo.
Los sindicatos deberán analizar para entonces la documentación económica que les ha entregado la empresa. Al parecer, los propietarios explicaron que la mayor parte de la deuda contraída -cerca de 16 millones de euros- no es con acreedores sino con el propio grupo matriz -IEG- y sus empresas.
Esmaltaciones presentó por sorpresa en vísperas de la Semana Santa su procedimiento concursal ante un Juzgado de Vitoria. A la vuelta de las vacaciones, la dirección comunicó la noticia al comité en el marco de una reunión rutinaria, la que se celebra cada trimestre en cumplimiento del Estatuto de los Trabajadores para informar de la marcha general de la empresa.
Los directivos explicaron la iniciativa por la «fuerte competencia» que le hacen ya en el mercado los productos procedentes de China, «de baja calidad pero con precios aún más bajos». En esa reunión adelantaron a los representantes de la plantilla la necesidad de afrontar una «reestructuración de toda su actividad productiva», aunque sin entrar en más detalles.
Cinco filiales
La actual fábrica está ubicada en Júndiz desde hace año y medio. En otoño de 2005 dejó su antiguo emplazamiento en Adurza -en donde estaba desde 1951, tras haber nacido en Oñate- y firmó un convenio con el Ayuntamiento de Vitoria para financiar su traslado con la promoción de 904 pisos en el solar de 115.000 metros cuadrados que dejaba libre.
El grupo Esmaltaciones San Ignacio engloba a otras cinco filiales más, repartidas por toda la geografía española, después de que en los últimos tiempos hayan cerrado otras dos plantas, las ubicadas en la localidad vizcaína de Gernika -también dedicada al menaje para el hogar- y en la guipuzcoana de Lezo, en donde trabajaba con baquelita.
En la actualidad tiene otra planta en Vitoria, en Puente Alto, Plásticos Gateor, en donde 31 operarios producen envases de plástico.
En La Rioja funcionan dos factorías, ambas en el polígono de Agoncillo: Fasga, con 57 personas en plantilla, y El Sequero 194, con otras 15. El mapa del grupo se completa con otras dos firmas, una en Madrid-Valdemoro, Robine Ibérica, que fabrica cisternas, y contenedores; y otra en Lugo, Tivaigasa, que repara bombonas de butano.