«Me parece bien porque es un gesto de colaboración ciudadana». Gorka Ortiz de Urbina, el vitoriano que encarna al personaje de Celedón durante las fiestas de La Blanca, aplaudió ayer el ofrecimiento realizado por los blusas para acompañarle en su trayecto hasta la balconada de San Miguel. Ese recorrido entre la multitud que se agolpa en la plaza de la Virgen Blanca se ha visto rodeado de polémica en los últimos años al resultar cada vez más accidentado. Ahora, justo cuando se cumple el 50 aniversario del Chupinazo, miembros de varias cuadrillas se han ofrecido para unirse a la escolta que le abre paso, conformada por agentes voluntarios de la Policía Local.
Celedón confirmó ayer a EL CORREO que «muchos blusas» le han comunicado personalmente que quieren arroparle durante el Chupinazo. Pese a los incidentes de 2005 -con cuatro agentes y tres personas de la balconada heridas-, el itinerario del año pasado se saldó sin incidentes.
Ortiz de Urbina precisó que la Policía Local debe seguir escoltándole -«son profesionales y saben reaccionar si alguien no se comporta como debe»- y dejó la decisión final en manos del Ayuntamiento y de la Comisión de Blusas. «Acataré lo que digan», zanjó.
Sin consensuar
Tanto el Consistorio como el colectivo que agrupa a las cuadrillas se posicionaron también ayer sobre el tema. La Comisión de Blusas y Neskas dejó entrever sus reservas ante la propuesta y aseguró que todavía no tiene «una postura oficial» al respecto. Hace dos años y tras el accidentado Chupinazo, la Guardia Urbana planteó que las cuadrillas se turnaran cada 4 de agosto para acompañar a Gorka. Entonces, la Comisión se negó de plano porque «no somos policías». La presidenta, Iratxe Irigoien, dará a conocer hoy la postura oficial.
Por su parte, el alcalde aseguró que le parece «bien» que haya blusas que se ofrezcan para abrir paso al personaje festivo. Alfonso Alonso añadió que la propuesta demuestra la «implicación ciudadana», aunque coincidió con Ortiz de Urbina en que la Policía Municipal «también debe estar allí».
El regidor recordó que, según la tradición local, el 4 de agosto «nadie se viste de blusa», en alusión a que la escolta popular debería ir de paisano. Además, dijo que ese ejemplo de colaboración para garantizar la seguridad de Celedón también debe trasladarse al resto de la plaza de la Virgen Blanca. «Hay que garantizar que sea un acto festivo en el que no hay lugar para las agresiones ni las manifestaciones políticas», dijo en relación al lanzamiento de objetos hacia las personas que están en la balconada.
i.cueto@diario-elcorreo.com