Las asociaciones de vecinos de Vitoria están cansadas de reclamar su reforma, pero no por ello insisten en pedir al Ayuntamiento que actúe de una vez por todas. Su punto de mira está en más de quince calles situadas en diferentes barrios de la capital alavesa, que llevan pendientes de mejora desde hace más de veinte años. EL CORREO ha recogido la opinión de los colectivos de residentes para que den a conocer las arterias que necesitan una renovación.
Uno de los barrios más afectados es el Casco Viejo. Pese a las importantes actuaciones realizadas por el Ayuntamiento, varias calles necesitan una actuación urgente porque los adoquines están hundidos, sobre todo por el paso de los vehículos. «La calle Cubo, Las Escuelas, o el cantón de Santa María llevan treinta años sin tocarse, y así están», critica el presidente de Gasteiz Txiki, Iñaki Nuño.
La falta de renovación afecta también a arterias de San Cristóbal, como Flandes y Zendaguren, esta última situada detrás de la iglesia. «Habría que hacer una reforma integral, porque sobre todo Flandes, por seguridad, no debería seguir así», advierte el portavoz del colectivo del distrito, Miguel Ángel Ruiz. A ellas se suma la calle Herminio Madinabeitia, arreglada en los ochenta, «pero que ahora ya no sirve en esas condiciones».
En Ariznabarra, la presidenta de la asociación, Ana Osaba, reclama al Consistorio que coloque «ya» aceras en un tramo de Castillo de Quejana y proceda a la reforma de Castillo de Guevara. Los vecinos aplauden que el Ayuntamiento haya incluido otra de sus reivindaciones históricas, la mejora de Castillo de Ocio, en la lista de intervenciones urbanísticas que acometerá este mismo año. «Allí hay muchos socavones y las farolas aún siguen siendo las típicas de carretera», recuerdan.
Los residentes de Coronación, que acaban de conocer el inicio por fin de las obras de Manuel Díaz de Arcaya y Eulogio Serdán, se centran ahora en otra arteria histórica, Tenerías, «que necesita una actuación urgente».
En Aranzábal, por su parte, no se olvidan de la calle Ricardo Buesa. «Las aceras son de brea, es una pena que esté así, siendo tan céntrica», asegura la responsable del colectivo vecinal, Pilar Lizarralde. La ausencia de asfalto es patente también en las calles Aguirrelanda -Lakua-Arriaga- y en Monseñor Estenaga y Portal de Villarreal, sobre todo en el tramo comprendido entre las plazas Bilbao y Carlos I, en la frontera entre Zaramaga y el Casco Viejo.
Mejorar lo ya hecho
Otros distritos defienden la necesidad de acometer en ellos una reforma casi integral. «Salvo la calle Uribegela, ya presupuestada, sería necesario un repaso general para un barrio de 50 años», afirma la responsable de la asociación de Abetxuko, Paquita San Bartolomé.
Una petición similar es trasladada desde Santa Lucía. «En tres décadas se ha hecho algún parcheado, pero las baldosas son las originales, hay arquetas sueltas, trozos levantados...», asegura Guillermo Leronés. Lo mismo ocurre en Adurza. «Aquí no se ha hecho casi nada en dos decenios y, por ejemplo, el tránsito en la Avenida de Olárizu es difícil», revela el portavoz de la agrupación Serafín Lahidalga.
Otros colectivos no olvidan calles que, pese a no ser tan antiguas, necesitan pequeños arreglos. «Salvatierrabide requiere un asfaltado, y parte de Nieves Cano el cambio del alumbrado», solicitan en El Batán. Y hay quienes reclaman a-rreglos en lo ya reformado. «La calle Gorbea, pese a estar renovada, se inunda y las baldosas se mueven», destaca Esther Fernández.
Desde Lakuabizkarra, Carlos Sevillano recuerda, no sin ironía, lo ocurrido en la calle Baiona. «El año pasado pusieron luces en los pasos de cebra para reducir la velocidad de los coches. En agosto se asfaltó y varias luces quedaron bajo el pavimento».