Vitoria gasta cada año 1.375 euros por habitante en energía, una cifra que el Ayuntamiento cree que se puede reducir en un margen de cinco años a pesar de que la expectativa es crecer tanto en población como en actividad económica. El reto, avanzado ayer por el alcalde, Alfonso Alonso, tras aprobar el primer plan local de la energía, es reducir la factura en un 12%, lo que conllevará una «importante» contribución desde la capital alavesa a la lucha contra el cambio climático y el derroche de las fuentes de energía perecederas.
El plan será gestionado por un nuevo organismo público, la Agencia Local de la Energía, que se constituirá en breve. El conjunto de acciones programadas para reducir «entre todos» el consumo desmedido de recursos se cifra en 76 millones de euros, de los que el Consistorio sufragará 10,5 millones. El resto, será cuestión de las empresas, los particulares y el resto de administraciones.
El documento ha sido elaborado a lo largo de los últimos meses en colaboración con entidades, empresas y profesionales relacionados con la energía. Aporta objetivos parciales por sectores. Así, a la industria -una de las grandes consumidoras- se le planteará el reto de reducir su factura en un 13% respecto a los datos de 2004. En materia de transporte se busca rebajar el coste energético en un 14% y en el ámbito terciario, en un 7,5%.
«Somos dependientes»
El Ayuntamiento también se suma como institución a la apuesta por optimizar los recursos energéticos. Se ha marcado como meta disminuir su consumo en un 9%. «Lo podemos hacer, igual que hemos conseguido gastar menos agua a pesar de que la población y la actividad han aumentado», enfatizó.
Alonso agregó dos reflexiones. «El 87% de los gases de efecto invernadero que se producen en el municipio se deben a nuestro modelo energético. Cambiarlo es mejorar nuestro ambiente», dijo. «Apenas producimos energía, somos muy dependientes del exterior, de las redes nacionales. Debemos diversificar las fuentes energéticas y apostar por aquellas renovables. Eso nos permitirá también ser más competitivos», zanjó el regidor popular.
El plan aún no detalla con concreción las medidas a tomar, aunque apunta su dirección. En materia de alumbrado público, se busca reducir la factura superior a los 2 millones de euros que paga cada año el Ayuntamiento. De un lado, las bombillas de bajo consumo se extenderán por toda la ciudad y se prevé «reducir la intensidad de la luz por la noche, algo que ya hemos ensayado en las zonas industriales con ahorros de hasta el 40% de energía», explicó Andrés Alonso, jefe de planificación ambiental del Consistorio. «Quizá no se pueda hacer en todo el municipio, pero sí en muchas zonas con escaso tránsito nocturno», agregó.
En materia de transporte -otro de los focos contaminantes más claros-, la idea es fomentar el uso de la bicicleta y los urbanos en detrimento del coche privado. Además, se pretende que el 12% de la flota municipal utilice biocombustibles en 2012.
Entre las nuevas energías, la apuesta es clara a favor de la solar. Se espera multiplicar por 100 la superficie de placas solares del municipio y llegar a los 25.000 metros cuadrados. «Queremos crear parques solares en los pueblos, al menos equivalentes a la energía que consumen». agregó el técnico de Medio Ambiente. Será una de las inversiones más fuertes, con 6 millones de euros previstos.