El hospital Santiago ha incorporado tecnología puntera al servicio de los pacientes. Y lo ha hecho con notable éxito. Desde el pasado mes de febrero, el servicio de Urología dispone de un innovador sistema para tratar el agrandamiento de próstata, la patología más frecuente entre los varones maduros y que les puede provocar dificultades al orinar y manter relaciones sexuales.
Se trata del denominado 'láser verde', ya que la frecuencia de su onda es la misma que tiene ese color, que cuenta con una gran potencia de fibra óptica y fue desarrollado por la clínica Mayo, en Estados Unidos, hace seis años.
Desde el 13 de febrero, Santiago se ha convertido en el primer hospital del País Vasco en contar con esta técnica con la que, en poco más de dos meses, ha operado a una treintena de hombres con óptimos resultados.
«Funciona mejor aún de lo que pensábamos. A las tres horas de operarse, los pacientes ya pasean por planta y en 24 horas están en casa», desvela Javier Extramiana, vicepresidente de la Sociedad Vasca de Urología y jefe del servicio de Santiago. Y aún hay más. «La pérdida de sangre es cero y no hay problemas de impotencia ni incontinencia», recalca el médico.
De Vizcaya y Guipúzcoa
El interés que ha generado es tal que no dan abasto. «Nos envían pacientes de Bilbao y Donosti, la lista de intervenciones está llena hasta el verano», confirma Extramiana. Por ello, el centro hospitalario ha habilitado un quirófano semanal exclusivamente para esta operación. «Aunque sólo se pueden realizar un máximo de tres o cuatro intervenciones diarias», advierte el médico. De seguir a este ritmo, el hospital, que practica alrededor de 150 intervenciones de este tipo al año, podría duplicar el número.
La operación resulta bastante sencilla. Al paciente se le pone anestesia epidural para insensibilizarle de cintura para abajo. A continuación, se le introduce un fino canal por la uretra por el que pasan las pulsaciones láser. «Éste convierte el tejido de la próstata en vapor de agua, así se desgasta de forma homogénea hasta que desaparece y se hace el vacío en lo que antes estaba atascado», destalla el experto.
Antes, siete días
Todo un avance si se compara con los métodos tradicionales para combatir esta enfermedad. En uno se extirpa el adenoma a través de la vejiga y en la segunda la intervención se realiza a través del conducto de la orina. Ambas requieren de una hospitalización de entre cinco y siete días y pueden tener complicaciones.
Además, en el ámbito privado sólo doce clínicas españolas disponen de este método, que ha supuesto al Servicio vasco de Salud un desembolso cercano a los 160.000 euros. Sin contar con el millar de euros que supone cada tratamiento. «Pero se reducen gastos en sueros, tiempo de quirófano, sangre o sondas, es mucho mejor», resume encantado Extramiana.