La escena parecía sacada de un western. En lugar de ropa tejana y sombreros vaqueros, mucho traje y corbata. Pero todos los asistentes ayer a la inauguración del verdadero carácter intermodal del centro de transportes de Vitoria (CTVi) esperaban al tren. Bochorno en la atmósfera y polvo pedregoso mientras el convoy con bobinas de atrezzo avanzaba por el nuevo ramal de 1.500 metros y su conductor hacía sonar la bocina. En pleno polígono industrial de Júndiz, la torre de la Azucarera a la espalda acababa de darle sentido al encuadre.
Ocho meses después de colocarse las primeras traviesas, el ferrocarril usó uno de los tres apartaderos que, en adelante, gestionarán a diario otras tantas empresas. Son firmas presumiblemente dedicadas a la automoción, la siderurgia y los bienes de consumo con las que negocia el CTVi. Entre el propio centro y esas tres sociedades se costea una inversión de sesenta millones de euros en los 123.000 metros cuadrados que, realmente, transforma el centro en una estación intermodal.
La palabreja significa que las cargas, por ejemplo, podrán llegar a Júndiz en tren desde Europa. Y una vez en la terminal vitoriana, tirar de grúas para pasarlas a camiones que distribuyan la mercancía hasta el lugar de la península que la reclame. Se trata de posibilitar el trasbordo y la concurrencia entre la carretera y el ferrocarril. «Que los dos medios de transporte compartan el incremento previsible de los flujos de mercancías», según la definición de Alfredo Maillo, director gerente del CTVi.
El centro vitoriano confía en que las nuevas inversiones y la situación geográfica de Vitoria lo conviertan «en una referencia nacional e internacional», manifestó ayer Carlos Samaniego, teniente de diputado general y diputado de Promoción Económica.
El polígono de Júndiz se encuentra entre la N-1 y el eje ferroviario atlántico, un importante lugar de paso en las actividades económicas continentales.
«Un objetivo cumplido»
Maillo estaba ayer muy satisfecho, minutos antes de que el primer convoy utilizara el apartadero. «Lo que hoy celebramos se puede resumir en tres palabras: un objetivo cumplido. Pasamos de ser un centro de transporte a incorporar la intermodalidad».
Samaniego recurrió a la simbología para explicar el avance. «El cambio de logo -de CTV a CTVi- era el valor añadido, la intermodalidad». Para el político del PP, «ver entrar el primer tren es un motivo de satisfacción y de orgullo».