Sábado, 28 de abril de 2007
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ÁLAVA
La Diputación estudia si rehabilita o derriba la residencia casi destruida por el incendio
Los dieciséis grandes discapacitados que fueron desalojados del centro Goizalde permanecerán en Arana «sólo de forma transitoria», dice la diputada Ainhoa Domaica
La Diputación estudia si rehabilita o derriba la residencia casi destruida por el incendio
SINIESTRO. Un bombero mostraba ayer el estado de la cubierta y la segunda planta del edificio más antiguo del centro Goizalde. / IOSU ONANDIA
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La Diputación alavesa, propietaria y gestora del centro de grandes discapacitados físicos Goizalde, decidirá si derriba o rehabilita el edificio, destruido parcialmente por un incendio declarado a últimas horas de la tarde del jueves. Y lo hará en función de los informes que elaboren en los próximos días técnicos de los Bomberos y del Servicio Foral de Arquitectura, que ya se han puesto manos a la obra para determinar el alcance de los daños ocasionados por el siniestro. Así lo anunció ayer Ainhoa Domaica, la diputada de Bienestar Social. «En el momento en que conozcamos el dictamen de los especialistas, se acometerán las medidas oportunas de la forma más urgente posible», agregó la política del PP.

Entretanto, los dieciséis discapacitados que tuvieron que ser desalojados a toda prisa del inmueble del paseo de Fray Francisco, todos ellos menores de 40 años, permanecerán en la residencia de Arana. «Sólo estarán allí de forma transitoria», recalcó Domaica al ser preguntada por una hipotética estancia permanente en el ala que se les ha habilitado en ese centro de ancianos para que dispongan de un espacio específico para ellos. «Y serán atendidos por los mismos profesionales que les asistían en Goizalde», añadió la responsable de Asuntos Sociales.

La diputada dedicó un «reconocimiento especial» a los trabajadores del complejo siniestrado por la «profesionalidad» que demostraron al desalojar con enorme rapidez a los residentes, lo que evitó que resultaran afectados por las llamas y la enorme humareda que generó el incendio. Tan sólo uno de los discapacitados, aquejado de bronquitis crónica, tuvo que ser asistido en un hospital tras sufrir un ataque de ansiedad. Los empleados de Goizalde contaron con la ayuda de una patrulla de la Ertzaintza, de ciudadanos que pasaban por la zona y de personal de la Delegación del Gobierno en el País Vasco, cuya sede se encuentra a escasos metros de Goizalde.

Investigación

Domaica agradeció la «importante colaboración» del delegado de la Administración central, Paulino Luesma, que se ofreció a cobijar a los desalojados y dio todo tipo de facilidades «durante las dos horas que estuvieron allí». Agradecimiento que hizo extensible a los Bomberos, al teniente de alcalde Miguel Ángel Echevarría, y a los equipos técnicos de atención a personas mayores y discapacitadas que lograron, en hora y media, habilitar un «alojamiento alternativo en condiciones adecuadas» para los afectados.

El jefe de Bomberos de Vitoria, Pedro Anitua, confirmó ayer que el incendio se originó por un cortocircuito en el cuadro eléctrico principal del edificio «noble» y más antiguo del complejo Goizalde, que cuenta en la parte trasera con un inmueble contiguo donde se ubican los dormitorios de los 19 residentes que puede admitir. La zona moderna, separada de la incendiada por un cortafuegos, no resultó dañada. Sin embargo, las llamas destrozaron el tejado del chalé visible desde el paseo, así como los techos falsos y los suelos de segunda planta y el faso techo de la primera.

«El fuego ascendió por el tubo de distribución del cable hasta la cubierta, donde estaban los materiales más combustibles, vigas de madera y poliuretano. Eso impidió atacarlo directamente. Era imposible que el agua llegase al origen de las llamas. Hay una cámara inaccesible entre la cubierta y el techo del primer piso en la que no se podían meter las mangueras, lo que hizo que el incendio se propagara», explicaba Anitua.

El responsable del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamentos de Vitoria anunció la apertura de una investigación sobre los materiales que componían la cubierta del edificio, rehabilitado hace varios años, para averiguar si favorecieron la rápida extensión del fuego. «Hemos tomado muestras del producto que no se quemó para valorar su incidencia en el siniestro. Queremos saber el tipo de poliuretano que era», agregó.

 
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