San Prudencio, el santo conciliador, obra cada 27 de abril el milagro de reunir en el Palacio de la Provincia a políticos de todos los partidos para disfrutar de la Retreta. Ahora bien, cuando se trata de año electoral, como éste, el 'overbooking' está garantizado. A un mes exacto de los comicios municipales y forales, el vestíbulo de la Diputación alavesa- y los dos salones contiguos- se quedaron pequeños para acoger a todas las personalidades que acudieron a la última recepción convocada por Ramón Rabanera, a quien acompañó su esposa, Concha Martínez de Pisón.
El jefe del Ejecutivo provincial del PP, que no repite como candidato, saludó a todos sus invitados con una amplia sonrisa. «Es la última vez que te recibo como diputado general, pero espero verte el año que viene porque creo yo que me invitarán», comentó al lehendakari, quien llegó a la sede del Gobierno foral poco antes de la 21.00 horas, acompañado de su esposa, Begoña Arregi, y de los consejeros Javier Balza y Gonzalo Sáenz de Samaniego. «Deseo que te vaya muy bien, de verdad», le comentó efusivo Juan José Ibarretxe, quien para sorpresa de algunos periodistas desveló que es él quien prepara «en la pequeña cocina de Ajuria Enea» la cena de la víspera del patrono de Álava. ¿El menú?: «Ensalada, revuelto de perretxikos, que he dejado casi preparado, y tarta San Prudencio. Bueno, el postre no lo hago yo, lo encargamos a una pastelería», admitió el lehendakari.
Un año más, el presidente del Senado, Javier Rojo, no quiso perderse la oportunidad de pasar un rato de distensión con sus paisanos y encabezó la nutrida representación socialista, en la que también figuraba el delegado de Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma; la presidenta de las Juntas Generales, María Teresa Rodríguez, y la subdelegada en Álava, Gloria Sánchez.
Muy cerca de ellos, el alcalde de Vitoria y aspirante a la reelección, Alfonso Alonso, acompañado de su mujer, Beatriz Maylin, y de todos sus concejales, charló con su correligionario y aspirante a suceder a Rabanera, Javier de Andrés. Ambos hicieron bromas con todos sus contricantes: Xabier Agirre y Mikel Martínez, del PNV, además de con los socialistas Txarli Prieto y Patxi Lazcoz. Los únicos que acudieron sin traje fueron José Nabas, de EB, y Mikel Mintegi y Antxon Belakortu, de Eusko Alkartasuna.
En armonía y buen humor, como dice el himno de San Prudencio, todos se desearon unas felices fiestas patronales. Y es que, a partir del miércoles, el manto conciliador dejará de tener efectos balsámicos... Al menos hasta el 27 de mayo.