El obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, centró ayer su ho-milía durante la misa en honor a San Prudencio en la «necesidad de conseguir la paz». Desde el púlpito de la basílica de Armentia, y ante una nutrida representación de políticos, pidió la «reconciliación de todos para lograrla, tal y como hizo en su momento San Prudencio cuando ayudó a solucionar los problemas entre las autoridades de un pueblo de Soria». Asurmendi agregó, en este punto, que «la Iglesia afianza la esperanza de que la paz es tan posible como necesaria».
La máxima autoridad religisa de la provincia no escatimó referencias al patrón, de quien destacó «su espiritualidad, su bondad y ser un pacificador».
Tras la misa, y antes del aurresku de honor, Rabanera le hizo entrega al lehendakari del bastón de mando. Pero Ibarretxe se lo devolvió para que fuera el propio diputado general quien presidiera el acto. Fue el particular homenaje de despedida de Ibarretxe a Rabanera.