-¿El gusto musical de Vitoria es indefinible por heterogéneo?
-Heterogéneo e indefinible. Total. No hay un gusto concreto.
-¿Y el suyo?
-Soy un enamorado, de siempre, de la música brasileña. Gilberto, Creuza, Jobim... Yo disfruté maravillosamente cuando Iñaki Añúa nos trajo a Sergio Mendes. Mucha gente dijo 'qué horterada'. Pues a mí me encantó. Y también me encanta el jazz. Bueno, la música en general.
-Usted tiene especial cariño por el concierto que organizó con Víctor Manuel y Ana Belén hace casi veinte años en la plaza de toros.
-Aquel concierto fue mi perdición porque me emocioné, perdí los controles. Ahora lo puedo decir porque van a tirar la plaza, pero metimos 12.000 personas. Fue apoteósico, cuando la famosa 'Puerta de Alcalá'. Pero para que veas el fenómeno. Al año siguiente los trajimos otra vez y no llegamos a vender 4.000 entradas. Pero se portaron como dos señores. Me dijeron 'Arturo, con nosotros no pierdes dinero. Dinos cuánto has sacado y liquidamos'.
-¿Qué artista ideal, pero razonable, le gustaría a usted programar en Vitoria?
-Me has pillado ahora... ¿Lo puede pensar un poco?
-Claro. Mientras, diga qué ciudad del entorno envidia por organización de conciertos, infraestructuras para hacerlos o respuesta del público.
-Siempre he envidiado mucho a San Sebastián. Las instituciones se han volcado desde hace muchos años y han apostado muy fuerte para que a Donosti fueran los mejores artistas que pasaban por el país.
-Defina la temperatura cultural de Vitoria.
-Es una ciudad que se ha volcado bien con el Casco Antiguo y en el tema deportivo estamos a un nivel muy importante. En música están saliendo dúos, tríos y cuartetos que hacen muy buen jazz. Vitoria ha pegado un cambio desde hace veinticinco años que no tiene ni color. A mejor, claro.
-¿No somos tan casposos como se dice?
-No, no, no. Algunos ya lo dicen, pero para mí, no. Yo soy un enamorado de Vitoria. ¿Ah! Te cuento el concierto que me gustaría traer.
-¿Cuál?
-Rod Stewart.