San Mamés reunió anoche a los dos jugadores más tarjeteados de la Liga. A un lado, Murillo, con catorce amarillas y una roja. Al otro, Cannavaro, con las mismas del color limón y una más grana.
Ambos abandonaron San Mamés en la misma situación de igualdad, pero con una amarilla más en sus registros. El primero en verla fue el italiano, por una falta a Etxeberria al borde del área, cuando el elgoibarrés se escapaba por velocidad. En el 17, cuatro minutos después. le tocó el turno a Murillo, quien fue amonestado por una entrada a Emerson, acompañada de protestas, en el centro del campo.
Fueron, precisamente, los dos únicos jugadores que vieron tarjetas por entradas, lo que alimenta su fama de duros. Todas las demás las mostró Muñiz Fernández por protestas.
Murillo se encuentra así a falta de una nueva tarjeta para cumplir el ciclo de cinco más que le supondrá un partido de sanción. Al jugar fuera de su sitio natural, el donostiarra lo paga con una amarilla cada dos partidos (14 en 28 partidos disputados).