Miércoles, 2 de mayo de 2007
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CULTURA

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Imágenes del infierno
La fotógrafa catalana Isabel Muñoz retrata a las 'maras', las violentas pandillas salvadoreñas
Imágenes  del infierno
Tatuajes como pinturas de guerra.
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Sus miradas son aterradoras. Desafiantes. Tan inquietantes como los indescifrables tatuajes que cubren los cuerpos de los 'mareros', los pandilleros que la fotógrafa catalana Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) ha retratado en su última y escalofriante serie fotográfica. Muñoz ha descendido al infierno de las 'maras', las implacables y ultraviolentas pandillas juveniles hispanas que se expanden como una mancha de aceite por todo el continente americano desde su epicentro en El Salvador. Además de una exposición, el trabajo de Muñoz es un ensayo visual sobre la subcultura de la violencia. Un libro sobre el mal que los pandilleros escriben en su propia piel.

'Maras. La cultura de la violencia' es el título del excepcional proyecto cuyo resultado puede verse en Madrid (Casa de América, Plaza de Cibeles, 2, www.casamerica.es) de Madrid hasta el próximo 27 de mayo. Reúne más de un centenar de instantáneas, 60 retratos de gran formato de los 'mareros' y medio centenar de instantáneas en color tomadas en la cárceles donde los pandilleros cumplen pena, o en sus domicilios.

Al estilo de los canónicos retratos de Richard Avedon, Muñoz renuncia a cualquier escenografía y planta su objetivo ante los cuerpos y los rostros de los 'mareros' que posan ante un fondo blanco. Los planos más largos recogen sus torsos desnudos. Los más cortos detalles de sus espeluznantes tatuajes o se fijan en sus rostros, cubiertos igualmente de códigos e imágenes violentas: cruces gamadas, calaveras, telas de araña, dragones, puñales, diablos... Una narración en signos perturbadores e indescifrables para el no iniciado y con la que los 'mareros' describen sus vidas, hazañas y anhelos.

Dentro de la cárcel

Auxiliada por José Moratalla, el padre salesiano que trata de rescatar a estos desheredados de la espiral de violencia que consume sus vidas, Isabel Muñoz pudo penetrar en el infierno de las cárceles salvadoreñas. No sin temor. Los beneficios que genere el catálogo de la muestra se destinarán al proyecto Polígono Don Bosco con el padre Moratalla quiere rehabilitar a los pandilleros.

La ley de la 'mara' es implacable. Isabel Muñoz no oculta que el miedo la atenazó en algún momento. Sabe que como en las sectas o las mafias, el pandillero cumple órdenes ciegamente. Si el jefe ordena asesinar o secuestrar a un hermano, a un familiar o un conocido, el sumiso ejecutor no lo dudará.

Distinguida con el World Press Photo, el máximo galardón de la fotografía, Isabel Muñoz es una de las grandes de su oficio. Antes que esta estremecedora serie de retratos Isabel Muñoz conmovió con sus trabajos sobre las niñas prostitutas de Camboya y la devastación de los terremotos de Bam (Irán).

 
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