Mayo y junio pueden convertirse en los meses más terroríficos del año -para quienes tienen que pagar al fisco- o bien ser dignos de celebrarse por todo lo alto. Es lo que le ocurre a Mari Mar Gómez, una joven administrativa de 34 años, que año tras año espera la campaña de la renta «como agua de mayo». Nunca mejor dicho. «Es como una paga extra adicional», asegura sin querer entrar a detallar a cuánto asciende el 'sueldo' que se lleva de la Hacienda alavesa.
Mari Mar está casada, es madre de un pequeño de dos años y tiene, además, a su cargo a su madre, «ya mayor». Le gustaría poder «hacer un viaje con mi marido porque ya no podemos ir solos ni a la vuelta de la esquina», pero es consciente de que el dinerito que recibirá en los próximos días no podrá gastarlo en ninguna playa paradisiaca.
«Mucho me temo que lo destinaremos a tapar algún agujerito y, en el mejor de los casos, a ahorrarlo».