Mano dura contra los retrasos. Las empresas que decidan presentarse al concurso de reforma de la plaza de la Virgen Blanca deberán tener en cuenta que el Ayuntamiento sancionará con multas récord las posibles demoras en la obra. La constructora que se lleve el contrato deberá abonar 3.018 euros por cada día de atraso sobre el plazo previsto. Así lo especifican las bases de la licitación, que el Gabinete Alonso acaba de publicar por fin, a pesar del rechazo de los grupos de la oposición. Si se cumple la tramitación, las excavadoras empezarán a levantar el espacio más fotografiado de Vitoria después de las fiestas. La remodelación durará seis meses.
La cuantía de las sanciones por retrasos no tiene precedentes en la capital alavesa. Hasta ahora, el Ayuntamiento había previsto sus mayores multas en el caso de remodelaciones que han supuesto una especial molestia para conductores y viandantes.
El caso que batió todas las marcas recientes fue el de la instalación de los colectores de la rotonda de América Latina, donde los técnicos anunciaron penalizaciones de 1.375 euros diarios. Pese a ello, la empresa acabó la obra 55 días después de lo anunciado y tuvo que pagar 34.396 euros de multa. La cifra supera por poco otra sanción de calado, la que tuvo que abonar la firma que instaló el mobiliario urbano de Vitoria con 188 días de demora. En esa ocasión, el castigo fue de 33.895 euros.
A la tercera
Los técnicos justifican las penalizaciones previstas en la Virgen Blanca. El concurso advierte en sus bases de que el céntrico espacio es «una de las arterias principales de Vitoria», y que cualquier retraso en las obras «originaría graves problemas en la vida ciudadana».
Con todo, el Gabinete Alonso ha conseguido encarrilar al tercer intento la polémica reforma de la Virgen Blanca, que la oposición rechaza porque «carece de consenso». Y es que el PP impulsó un concurso hace un año para diseñar la plaza, pero luego eludió elegir alguna de las tres opciones presentadas. Más tarde, el Ayuntamiento reinició la contratación sobre la base del proyecto redactado por los arquitectos municipales, pero el alcalde congeló el proceso ante la controversia ciudadana generada.
Para atajar las dudas, el equipo de gobierno organizó una exposición pública entre febrero y marzo para explicar cómo quedaría el céntrico espacio y pidió sugerencias a los visitantes. Tras ello, Alonso dijo que retocaría el proyecto para que la Virgen Blanca tuviera más bancos y menos fuentes, como pedían los vitorianos.
De esta forma, el concurso público por fin está en marcha. Las empresas interesadas tienen hasta el 10 de mayo para presentar sus ofertas. La Mesa de Contratación -el órgano que supervisa las compraventas municipales- las analizará en una sesión extraordinaria al día siguiente.
i.cueto@diario-elcorreo.com