Armani es uno de sus diseñadores preferidos porque «define una ropa equilibrada con colores sutiles». La relación entre la moda y la personalidad será el tema protagonista de la conferencia que Covadonga O'Shea, presidenta de la revista Telva y del Instituto Superior de Empresa y Moda (ISEM), ofrecerá hoy en Vitoria dentro del ciclo de 'Mujer hoy' que organiza EL CORREO. La cita será a las 20.00 horas en la Casa de la Cultura de Vitoria.
-¿Abrir nuestro armario es como mostrar nuestra intimidad?
-La moda es lo que mejor refleja nuestra manera de ser y de pensar, dice más de nosotros que el propio carné de identidad. Además, se dice que la moda nace y crece en las calles del mundo, desde Harlem en Nueva York hasta la calle Dato en Vitoria. Hasta Hegel dijo una vez que el vestido es un intermediario que permite a nuestro cuerpo contar algo.
-¿Tanto para los mujeres como para los hombres?
-Estamos en el siglo de la imagen y nuestra apariencia es muy importante, sobretodo para la mujer. Ella tiene muchos más medios para vestirse de forma atractiva y favorecedora, aunque la ropa de hombre está cambiando mucho y ya no es tan aburrida como antes.
-Una persona puede vestir diferente según la ocasión. ¿Implica eso un cambio de actitud?
-No. Cada uno debe saber adaptarse a cada circunstancia. Por ejemplo, no se puede ir a la playa igual que a una cena importante, pero eso no quiere decir que la persona cambie. Se han impuesto unas costumbres sociales y, si no se respetan, sería como no respetar a los demás. Si vas a una boda en chándal, haces un feo a los novios y, al contrario, si vas a un gimnasio con un traje de noche, seguro que provocas la carcajada general. Tú sabes cómo debes presentarte en cada ocasión, siempre con tu estilo. Clásica, con imaginación o divertida.
-Hay a quienes no les interesa la moda. ¿No tienen personalidad?
-No, a lo mejor es que no les importa nada la sociedad y con esa falta de interés también están diciendo algo.
Espectáculo
-¿Cómo es la mujer de hoy en día en función de su forma de vestir?
-Es la que tiene un doble trabajo, en su familia y en lo profesional. Las distintas situaciones en que se ve inmersa durante el día le hacen ser práctica, lo que le exige tener un fondo de armario básico y jugar con los accesorios. En general, la moda ha cambiado porque la consumidora también lo ha hecho. Ahora, tener una casa agradable, hacer un viaje o invertir en la educación de los hijos es más importante que tener unos zapatos carísimos. Sería horrible que la moda nos esclavizase.
-¿Qué tienen que ver los modelos de las pasarelas con la moda de la calle?
-Casi nada porque las pasarelas son un espectáculo y cuanto más importantes son como la alta costura, por ejemplo, es un gran espectáculo. Se pone en escena a través de los medios de comunicación un mundo de color, una armonía, unas proporciones. Y desde ahí eso influye en las tendencias de 'pret a porter' y, después, en las grandes cadenas, donde está la ropa con la que nos vestimos casi todos. Se adapta a una línea comercial.
-¿Hay reglas en la moda?
-No. Lo que hay son infinitas propuestas. Se debe captar lo que se lleva, pero con una despreocupación sana. Debemos conseguir vestirnos con nuestro propio sello. Ahora están las tiendas llenas de amarillo, pero si a mí no me va bien ese color, no me lo tengo que poner. Esa esclavitud que ha habido hacia la moda está muy pasada de moda.