Un equipo sin pulso ante un rival sin bajarse de la quinta velocidad en casi ningún momento. Así quedó retratado el duelo que clausuró la primera jornada de la 'Final Four'. El guión apenas cambió en todo el partido; el Baskonia ejerció de víctima y el Panathinaikos de despiadado aspirante al título de la Euroliga con una continua labor de intimidación física y bombardeo masivo.
Sólo la racial reacción azulgrana en el último cuarto permitió vislumbrar a un Baskonia dueño de su destino. Tan sólo fue un destello, casi una anécdota. Incluso en ese despertar, la escuadra de Maljkovic volvió a incidir en los mismos errores de los minutos precedentes; un juego desesperadamente intermitente y una piadosa querencia por dar concesiones al rival. Y así es imposible competir en una cita de la envergadura de una 'Final Four'.
Para el Baskonia, la noche se cernió desde el mismo inicio. El Panathinaikos saltó a la cancha con una convicción en sus posibilidades digna de encomio. En las filas azulgranas, sus grandes referentes en ataque casi nunca existieron, borrados de la pista por la espectacular condición atlética de un rival conjurado en una defensa granítica.
Una escuadra como la baskonista, dotada de uno de los mejores arsenales ofensivos de Europa, se quedó sin pólvora en una de sus citas claves con la historia, en la antesala del título europeo. Luis Scola e Igor Rakocevic, grandes acaparadores de puntos en sus actuaciones, naufragaron ante el muro defensivo perfilado con maestría por Obradovic. El jugador porteño terminó el encuentro con sólo 6 puntos y el escolta serbio con 4.
Sin alternativas
Para colmo, no hubo posible alternativa bajo los aros ante los problemas de faltas de Splitter y el pundonor sin efectividad de Peker. La interminable batería interior rival borró de la zona las fuentes de anotación azulgranas. Ni siquiera el recurso del triple fue favorable. El TAU sólo anotó 8 de sus 25 intentos.
En el perímetro, Siskauskas empequeñeció con sus penetraciones y su juego en el poste bajo, un recurso que explotó el Panathinaikos dada su superioridad en centímetros en la línea exterior.