Más de un centenar de vecinos de Labastida se manifestaron ayer por las calles del pueblo en demanda de una solución que ponga fin a los problemas de convivencia que les crean desde hace años los miembros de una familia de etnia gitana que vive en el barrio Larrazuria de la localidad. Los participantes, entre los que se encontraban representantes de todos los partidos menos el PP y representantes de asociaciones vecinales de Vitoria, demandan al Ayuntamiento que preside el popular Ignacio Gil que cumpla su promesa de solucionar el conflicto «antes de que ocurra alguna desgracia».
Según explicaron portavoces de la asociación Larrazuria, en la zona viven unas 80 personas de etnia gitana que incumplen numerosas normas de convivencia. «La suciedad y el ruido son insoportables. No pagan las multas, ni los impuestos, y nadie les obliga ni les dice nada», indicó un vecino. Asimismo, asegura que algunas de estas personas les han amenazado e incluso agredido.