El PNV de Álava está en el «empeño» por conseguir un «territorio equilibrado», con «la misma calidad de vida» en la capital y en los pueblos, según afirmó ayer el candidato nacionalista a diputado general, Xabier Agirre, que presentó su programa electoral. «No se trata de un propuesta al uso, ni de una carta a los Reyes Magos, sino un auténtico plan de gobierno, que se ha diseñado tras más de dos meses de reuniones con los principales agentes económicos y sociales».
Los jeltzales contemplan «potenciar el sistema alavés de servicios sociales» que, a su juicio, se ha alejado de los parámetros europeos más avanzados en la última legislatura. En concreto, prevén financiar «la puesta en marcha de 170 plazas de gerontología con la colaboración de los ayuntamientos» y crear un plan de apartamentos tutelados para las Cuadrillas.
En este sentido, el PNV pretende simplificar los requisitos y procedimientos de solicitud para acceder a los servicios sociales forales, «que confunden a los ciudadanos» y ganar así «en eficiencia».
Sus propuestas no terminan ahí. En el caso de lograr hacerse con el poder en la Diputación, dotarán a las comarcas alavesas de un plan de equipamientos deportivos y un nuevo Fofel en 2008. Agirre anunció, asimismo, que crearán 350 empleos a través de los programas de inserción socio-laboral y facilitarán otras 375 plazas residenciales para mayores en Vitoria, además de intensificar los servicios de ayuda a domicilio.
El aspirante al sillón foral y su equipo pretenden, además, dar «estabilidad a la plantilla y funcionarios interinos de la Diputación». Por ello, convocarán oposiciones para cubrir las vacantes de personal de la institución, aunque no precisó la cifra, en el caso de que accedan al Ejecutivo foral.
Pactos con el PP
El candidato nacionalista aseguró asimismo que su partido está dispuesto a hablar con «todas» las organizaciones políticas tras las elecciones. Sin embargo, ve «difícil» alcanzar un acuerdo con los populares «por las diferencias ideológicas y de práctica política» que les separan, matizó.
Agirre quiso así salir al paso del pequeño terremoto político causado el martes por el líder de su formación, Josu Jon Imaz, que dejó la puerta abierta a un hipotético pacto con el PP. En este sentido, el candidato nacionalista abogó por el «cambio» en Álava.