Hacer las maletas y cambiar de domicilio en Vitoria es cosa de jóvenes. Bueno, de no tan jóvenes, según los datos del estudio estadístico elaborado por el Ayuntamiento. La movilidad residencial se concentra de forma preferente entre los 25 y los 39 años y alcanza sus valores máximos entre los 30 y los 34. Conclusión: los jóvenes se independizan tarde y las parejas o familias tratan de mejorar de vivienda antes de alcanzar la madurez.
«Los protagonistas principales de los cambios de residencia son las personas jóvenes, especialmente con edades entre los 28 y 32 años. En este tramo de edad -admiten los técnicos- se concentran el 20% de los desplazamientos». El fenómeno, como apuntan a renglón seguido, está claramente vinculado «a los procesos de independización, cuyas edades modales se sitúan precisamente en esa horquilla», agregan. El razonamiento se ve reforzado con otro dato: hubo 5.391 cambios de domicilio individuales, por 1.559 de parejas que residían en la misma vivienda.
Nacionalidades
En segundo lugar, la estadística de movilidad de la población aporta un segundo dato que lleva a la reflexión. La mayor tasa de desplazamientos residenciales se produce entre los extranjeros. «Las personas de nacionalidad distinta a la española son el 7% de la población, pero protagonizaron el 30% de los cambios de piso», explican los especialistas.
Entre otras razones, parece evidente que el mayor índice de ocupación de pisos de alquiler en este colectivo favorece una mayor movilidad residencial. Por nacionalidades, colombianos, marroquíes y ecuatorianos centran el espectro de extranjeros que han modificado su lugar de residencia, lo que es acorde con su peso dentro de la población residente en la ciudad. Casi el 40% de los colombianos empadronados en Vitoria cambió de casa en 2006, así como el 31% de los marroquíes y el 33% de los ecuatorianos.